Asapmi - Asociación Argentina de Prevención del Maltrato Infantojuvenil

Artículos

Prevención del maltrato infantil y la violencia familiar en un hospital pediátrico

Daniela Natalia Marín

La Lic. Daniela Marín, psicóloga, es egresada de la 1ra cohorte del Programa de Actualización “Abordaje Interdisciplinario del Maltrato Infantil y la Violencia Familiar e Institucional”- Convenio ASAPMI - Facultad de Filosofía y Letras - UBA: Trabaja en el Hospital de Pediatría Prof. Juan A. Garrahan.
En este trabajo se plantea la importancia del desarrollo de talleres de Promoción de Buenos Tratos en prevención primaria, en las salas de espera de los hospitales. Considerando que éstos, resultan una herramienta útil para promocionar y fomentar los buenos tratos en la infancia, en las familias y en la sociedad en general.


Prevención del Maltrato infantil y la Violencia Familiar en un hospital pediátrico.-

“Durante mucho tiempo se ha considerado que la historia seria
debía estudiar los acontecimientos públicos, no privados (…)
Y mientras los historiadores suelen buscar en las batallas de ayer
las causas de las de hoy, nosotros en cambio nos preguntamos
como crea cada generación de padres e hijos
los problemas que después se plantean en la vida pública”

Lloyd de Mausse. Historia de la infancia

Inicié mi recorrido profesional decidida a desempeñarme en el ámbito de la pediatría, convencida del potencial que tiene trabajar en los primeros años de vida. El trabajo con familias y niños me hizo afianzar la convicción de la importancia de nuestra labor en los años formativos.

Desempeñándome como psicóloga en un hospital pediátrico que atiende a niños y adolescentes con enfermedades de alta complejidad, me tope inesperadamente con la problemática del maltrato infantil y la violencia familiar. Inmediatamente entendí las consecuencias negativas que esta conflictiva tiene para el desarrollo del individuo y que ni en la facultad, ni en mi recorrido laboral había recibido conocimientos formales que me permitiesen comprender y abordar la problemática en su integridad.

Decidida a adquirir conocimientos formales, me anoté en el programa de actualización: “Abordaje Interdisciplinario del Maltrato Infantojuvenil y la Violencia Familiar e Institucional” - ASAPMI – Facultad de Filosofía y Letras – UBA - que encendió mi interés por trabajar en el tema.

Más allá de los conocimientos que me aportó la cursada, para desenvolverme de mejor manera en la detección y abordaje de situaciones de maltrato infantojuvenil y violencia familiar, me inspiró fuertemente para plantearme estrategias de prevención en mi ámbito laboral. Así fue como surgió la programación de Talleres de Promoción de Buenos Tratos como idea para la realización del trabajo final del Programa de Actualización.

Realizar tareas de prevención primaria en un hospital de máxima complejidad con alta demanda asistencial no resulta nada fácil, mucho menos si entre sus prioridades se encuentra la atención de niños con requerimiento de trasplantes o tratamientos oncológicos por ejemplo.

Contexto de trabajo

El hospital Nacional de Pediatría Prof. Dr. Juan P. Garrahan es un hospital de alta complejidad que tiene por misión la atención de niños y adolescentes que son derivados desde todo el país para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades complejas. Está ubicado en la ciudad de Buenos Aires y recientemente ha cumplido 30 años de vida.

Si bien nuestro hospital tiene como objetivo la atención de pacientes que requieren tratamientos médicos de alta complejidad, en los últimos años se han incrementado exponencialmente el número de consultas e intervenciones por situaciones de maltrato infantil y violencia conyugal, que se dan incluso dentro del nosocomio.

A pesar de trabajar con población de riesgo, hasta el inicio de nuestro trabajo en el año 2011, nunca se habían realizado en el hospital actividades de prevención primaria o de sensibilización sobre situaciones de maltrato infantil o violencia familiar.

Las familias y niños a los que asistimos, pertenecen en su mayoría a poblaciones en mayor riesgo de sufrir situaciones de maltrato infantil. Nuestro hospital atiende pacientes que poseen condiciones socioeconómicas adversas y que presentan discapacidades en diversos grados. Ambas variables suponen una fuente de estrés para los padres: las altas demandas asistenciales producen en muchos casos aislamiento social de la familia y desajuste entre las expectativas de los progenitores y la realidad del niño. Muchos progenitores desconocen las características diferenciales de sus hijos y sus necesidades evolutivas. Además muchos de estos niños, dependen de los cuidados de los adultos más que otros y pueden tener dificultades en la comunicación que dificulten denunciar su padecimiento.

Los estudiosos del tema han identificado algunos factores de riesgo a nivel personal, familiar y social para maltrato infantil, que se encuentran con frecuencia presentes en nuestra población hospitalaria.

Los niños con necesidades especiales o rasgos físicos anormales tienen mayores probabilidades de sufrir maltrato; como así también los niños que no logran cumplir con las expectativas de los padres o cuyo desarrollo provoca frustración en los cuidadores.

Los padres con dificultades socioeconómicas y habitacionales, antecedentes de maltrato, problemas de consumo o salud, o falta de conocimientos sobre el desarrollo infantil, tienen un riesgo mayor de maltratar a sus hijos que otros padres.

Familias desmembradas y sin redes de apoyo familiar ni social incrementan el riesgo de violencia familiar.

Además de ello, nuestro país no cuenta con suficientes programas de prevención y tratamiento para el maltrato infantil y las políticas económicas, sociales, educativas y sanitarias de las últimas décadas, no han logrado mermar las desigualdades sociales.

Las prácticas violentas comúnmente aceptadas como forma de crianza, la violencia como mecanismo de resolución de conflictos y los estereotipos de género contribuyen a la naturalización del maltrato infantil, invisibilizándolo.

Convencida de la necesidad de realizar tareas de prevención en maltrato infantil a fines de 2011 un grupo de profesionales de diversas áreas, iniciamos una serie de actividades destinadas a sensibilizar al personal y a las familias que asistimos sobre la problemática del maltrato infantil y la violencia familiar. Años más tarde, incluimos la problemática del acoso escolar dentro de nuestras actividades.

Si bien nuestro hospital prioriza la alta complejidad médica, a las problemáticas de riesgo biopsicosocial, progresivamente desde diversos sectores hemos podido ir haciendo visible esta problemática y contribuir al reconocimiento de las diversas formas de violencia como un problema de salud que afecta a nuestros pacientes y sus familias.

Desde que emprendimos este trabajo hemos realizado diversas actividades de prevención y sensibilización:

- Talleres mensuales de Promoción de Buenos Tratos dirigidos a los pacientes y sus familias, que se realizan aprovechando el espacio de las salas de espera de nuestro hospital.

- Talleres de sensibilización sobre la problemática con los maestros de la escuela hospitalaria, residentes, becarios, y profesionales de planta permanente de nuestro hospital.

- Aprovechando la rotación de los residentes de pediatría de 4° año por instancias de Atención Primaria de la Salud hemos replicado nuestras experiencias en Centros de salud del interior del país, equipos de salud de diversos CESAC de la Ciudad de Buenos Aires y con operadores de Hogares de tránsito también de la ciudad.

- Difusión en medios radiales.

- Realización de folletería de libre distribución en el hospital sobre la temática.

También hemos tratado de difundir la experiencia y motivar a otros colegas presentando nuestro trabajo en diversos ambientes académicos mediante comunicaciones y presentaciones en mesas redondas, y publicando artículos.

Como grupo de trabajo estamos convencidos de que llevar a cabo actividades de sensibilización y prevención son medidas importantísimas e imprescindibles de concientización social. Realizar actividades grupales de prevención y promoción de la salud permite un mejor aprovechamiento de los recursos humanos y económicos que en salud pública siempre resultan escasos.

Relevancia de la problemática a nivel mundial

Hace corto tiempo en la historia la infancia, que ésta es considerada como una categoría específica con sus propias necesidades y derechos. Recién en el siglo XX se tomó conciencia del significado de esta etapa en el desarrollo del ser humano.

Siguiendo a Lamberti y Viar (2008) “Se trata de un período de especial relevancia en la vida de todas las personas, que requiere protección y cuidados especiales por la dependencia biológica, jurídica y social, además del respeto inherente a la condición humana”.

Desde la primera Declaración de Principios sobre la Protección Global de la Persona del Niño (Sociedad de las Naciones 1924), hasta la Convención de los Derechos del Niño (ONU 1924) quedo establecida la obligatoriedad de la protección estatal de la niñez ante el maltrato infantil.

Con respecto a la función que cumplimos los agentes de salud con respecto a esta problemática, la creación de los primeros hospitales infantiles “respondía a una idea de beneficencia y no a un verdadero reconocimiento de derechos, llevando a que los estados no asumiesen una real responsabilidad en la problemática”

Recién a mediados del siglo XX se introduce dentro del ámbito de la salud como entidad médica el Síndrome del Niño Maltratado “cuando el radiólogo pediatra J. Caffey llamó la atención sobre la frecuente coexistencia de hematoma subdural con fracturas múltiples en huesos largos.”

En 1953 Silvermann también describió manifestaciones radiológicas en huesos largos que pasaban desapercibidas en las evaluaciones clínicas, producto de repetidos traumatismos. A partir de sus apreciaciones se describió el Síndrome de Silvermann: la triada constituida por arrancamientos metafisarios, hematomas subperiósticos y fracturas múltiples en diferentes estadios. Wolley y Evans sugirieron tiempo después que estas manifestaciones debían atribuirse a violencias ejercidas por los progenitores.

En 1962 Kempe integró todos estos conocimientos acuñando el término de “Síndrome de Niño Maltratado”

Actualmente el concepto de maltrato infantil incluye todo tipo de maltrato físico o emocional, abuso sexual, negligencia y explotación de la que son objeto personas menores de 18 años, acarreando consecuencias para la salud, desarrollo y dignidad.

La exposición de los niños a la violencia conyugal también se considera como una forma de maltrato infantil. En las familias donde existe violencia doméstica, los niños presencian aproximadamente dos tercios de los incidentes de abuso y alrededor de la mitad de esos niños también son maltratados físicamente, incrementándose en estas familias el riesgo de los hijos de padecer abuso sexual y emocional.

La investigación en maltrato infantil es reciente, las estimaciones de prevalencia de esta problemática son muy variadas dependiendo del país y la metodología utilizada para recabar información. Sin embargo, los últimos estudios en población adulta coinciden en que una cuarta parte de todos los adultos entrevistados manifiestan haber sufrido maltratos físicos de niños, y que 1 de cada 5 mujeres, y 1 de cada 13 hombres sufrieron algún episodio de abuso sexual en la infancia.

Según la información recabada conjuntamente con la Lic. Milagros Saldías el corriente año en el mundo cada 5 minutos un niño muere a causa de la violencia. No podemos dejar de mencionar que estas estimaciones están subestimadas dado que un gran porcentaje de muertes por maltrato infantil se atribuyen erróneamente a incidentes accidentales.

Un estudio reciente de la Organización Mundial de la salud estima que hasta mil millones de niños sufrieron violencia física, sexual o psicológica el año pasado.

El último informe del Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas (UNICEF) arroja datos alarmantes sobre la violencia infantil: 6 de cada 10 niños en el mundo de entre 2 y 14 años sufren maltrato físico a diario. Esto equivale aproximadamente a mil millones de niños que padecen maltrato por parte de sus cuidadores. Según este informe, la mayoría de los niños sufre de una combinación de maltrato físico y psicológico, siendo el castigo físico admitido en muchas partes del mundo como medida disciplinaria.

La violencia infantil representa un grave problema económico y social a nivel mundial, ya que produce gran impacto en la salud pública y compromete la capacidad productiva de las generaciones futuras.


Maltrato infantil y consecuencias para la salud

Los estudios en neurociencias del desarrollo en las últimas décadas llaman nuestra atención sobre como las desventajas sociales y económicas que poseen los niños afectan su salud física y mental impactando directamente sobre el desarrollo, condicionando las habilidades cognitivas y sociales y la inserción escolar y social futura.

La exposición temprana a situaciones de violencia vulnera el desarrollo cerebral y del psiquismo. El estrés crónico puede alterar el desarrollo tanto del sistema nervioso como del inmunitario, acarreando numerosas consecuencias para la salud física y mental.

Los niños víctimas de violencia tienen mayor riesgo de padecer lesiones físicas tales como traumatismos craneoencefálicos, fracturas, lesiones internas y quemaduras; enfermedades no transmisibles como diabetes, ACV, enfermedades cardíacas, obesidad, enfermedades pulmonares, etc.; enfermedades de transmisión sexual; problemas de salud materno infantil (embarazos no deseados, complicaciones en el embarazo y muerte fetal) y problemas de salud mental tales como ansiedad, depresión, aislamiento, quejas somáticas, enuresis, trastornos del sueño, trastornos de conducta, síntomas regresivos, abuso de sustancias, trastornos de la conducta alimentaria, disminución del rendimiento escolar, dificultades en las relaciones interpersonales, síntomas de trastorno por estrés postraumático, conductas de riesgo, autolesiones e intentos de suicidio.

Estos niños, además, tienen mayor probabilidad de repetir modelos vinculares en los que se reproduzcan conductas violentas, tanto como víctimas o como victimarios.

Tal como plantea Bringiotti, el aumento de la violencia en la sociedad “está mostrando una forma cotidiana de convivir con la violencia que tiene impacto, por ejemplo, en la constitución de la subjetividad de los niños respecto a la tolerancia o no de la violencia o a la naturalización de ciertas cuestiones.”

Violencia hacia las mujeres, relevancia y repercusión en la salud

En 1994 en Belém do Pará se adopto la “Convención interamericana para prevenir, sancionar e erradicar la violencia contra la mujer”. Argentina suscribió a la misma en el año 96 y a partir de ese momento se comprometió al igual que los estados parte a “modificar los patrones socioculturales de conductas de hombres y mujeres, incluyendo el diseño de programas de educación formales y no formales, para contrarrestar prejuicios y costumbres y todo tipo de prácticas que se basen en la premisa de inferioridad o superioridad de cualquiera de los géneros o en los papeles estereotipados para el hombre y la mujer que legitiman o exacerban la violencia contra la mujer”

En América Latina y el Caribe se estima que entre el 30% y el 50% de las mujeres son víctimas de abuso psicológico cada año y entre un 20% y un 30% sufre de violencia física. Representando un problema muy importante a nivel de salud pública.

Entre las consecuencias para la salud física que ocasiona la violencia a las mujeres podemos mencionar las enfermedades de transmisión sexual, lesiones pélvicas y otros problemas ginecológicos; embarazos no deseados, abortos espontáneos, cefaleas y discapacidades permanentes o parciales, hasta incluso la muerte. Las consecuencias en la salud mental incluyen estrés post traumático, depresión, ansiedad, disfunción sexual, desorden alimentario, adicciones y suicidio.

Los niños testigos-víctimas de violencia de género tienen a menudo síntomas psicológicos de estrés post traumático así como también otros trastornos emocionales y conductuales.


Talleres de promoción de buenos tratos como estrategia de prevención

Los talleres de Promoción de Buenos Tratos centran su eje en la sensibilización sobre distintas formas de malos tratos a las que están expuestos los niños hoy en día.

Los talleres pretenden visibilizar el fenómeno, procurando que se conozcan y entiendan sus causas y que cada individuo tome un papel activo para combatirlo.

Mediante los talleres pretendemos sensibilizar a nuestra población hospitalaria sobre el maltrato infantil y la violencia familiar, teniendo en cuenta que sensibilizar no es tan solo informar. Buscamos que nuestros pacientes y sus familias estén correctamente informados para poder tomar una postura crítica ante la realidad y actuar para modificarla.

Consideramos que toda intervención tendiente a profundizar los conocimientos de los padres sobre el desarrollo infantil, a mejorar las aptitudes parentales para adoptar estrategias positivas en la crianza, y la resolución saludable de conflictos intrafamiliares, ayuda a reducir la presencia de violencia familiar.

Realizar actividades grupales de prevención y promoción de la salud permite un mejor aprovechamiento de los recursos al intervenir antes de que se instalen las problemáticas mencionadas.


Objetivo general de los talleres:

Sensibilizar a la población sobre esta problemática, promoviendo aprendizajes desde el punto de vista cognitivo, en el plano afectivo y en las prácticas vinculadas a la vida en sociedad.


Objetivos específicos:

- Sensibilizar a las familias sobre distintos tipos de violencia doméstica.

- Facilitar el reconocimiento de las situaciones de violencia para la búsqueda de soluciones.

- Promocionar los buenos tratos, la libertad y respeto de los derechos de todos los miembros de la familia, en especial de los niños.

- Promocionar un desarrollo infantil acorde a las necesidades de cada etapa evolutiva.


Metodología:

Los talleres se desarrollan mensualmente en las salas de espera, hall central y sala de padres de niños internados en terapia intensiva. Son coordinados por psicólogos y pediatras del Comité de educación para la salud y están dirigidos a los pacientes y sus familias.

Se utilizan como material soporte pizarras, afiches, historietas, material lúdico, material audiovisual y folletería.


Marco teórico de nuestro trabajo:

Afirma Barudy que en el funcionamiento de los sistemas abusivos la posibilidad del diálogo está excluida. Nuestros talleres pretenden facilitar las condiciones para que ese diálogo sea posible. Dar la palabra a los niños y sus familias para relatar sus experiencias y poner en juego sus saberes, afirmándolos o cuestionándolos en el interjuego grupal.

Nuestros talleres están dirigidos a la población general que circula por las salas de espera de nuestro hospital. La heterogeneidad con la que nos encontramos a diario propicia la confrontación de modelos aprendidos funcionando como un espacio de socialización que promueve una función crítica del pensamiento disparando el cuestionamiento de las significaciones sociales instituidas.

Tal como plantea Rodríguez, estoy convencida de que “no hay nada más movilizador que el pensamiento, una de las actividades más subversivas, temidas y difamadas. Pensar es político, ya que es la antesala del cambio.”

Socializar experiencias, compartir pareceres, facilita el surgimiento de respuestas novedosas como resolución a situaciones de conflicto.

La función de los coordinadores es principalmente facilitar el intercambio, la crítica hacia las conductas violentas y la apropiación de derechos. Esta tarea la realiza mediante el señalamiento de emergentes, la contención de ansiedades, la aclaración de conceptualizaciones erróneas, propiciando la participación de todos y manteniendo centrada la discusión en el interés del grupo.

Dado que la violencia responde a factores multicausales, toda acción de prevención, debe tener en cuenta tanto los aspectos individuales, como los familiares, sociales y culturales si pretende asegurar una mínima eficacia.

Nuestra conceptualización del maltrato infantil se apoya en el modelo ecológico sistémico de Garbarino y Belsky, los que se apoyan en el modelo ecológico del Desarrollo de Bronfenbrenner.

A través de este modelo, integramos y procuramos intervenir en los diferentes contextos que están implicados en las situaciones de maltrato infantil. Cabe destacar que en algunos de estos entornos la persona ni siquiera está presente.

Bringiotti explica que en una situación de maltrato infantil intervienen: los factores ontogenéticos (la herencia e historia de crianza de los padres que maltratan que explica en parte su capacidad para cuidar), el microsistema (características psicológicas y comportamentales de los padres, de los niños y de la interacción familiar), el exosistema (estructuras sociales formales e informales en las que se encuentra inserta la familia: vecindario, trabajo), el macrosistema (valores culturales y sistemas de creencias).


Desarrollo de los talleres

Taller: Buenos Tratos en la infancia

El taller se realiza mensualmente en la sala de espera de los consultorios de pediatría ambulatoria y ocasionalmente en el hall central del hospital.

Tras realizar la presentación se invita a los presentes a participar de las dinámicas propuestas.

♦ La primera actividad del taller busca favorecer la construcción colectiva entre los niños y familiares presentes, del significado de los buenos tratos en la infancia mediante la técnica de lluvia de ideas.

Posteriormente, los coordinadores, desde un enfoque de derechos , apuntalan los buenos tratos como un derecho de los niños de satisfacer sus necesidades de afecto, seguridad emocional, respeto, alimentación, salud, educación y juego; y la obligatoriedad por parte de los adultos para satisfacerlas.

♦ En la segunda actividad se trabaja sobre mitos y verdades sobre el maltrato infantil. Se apunta a desnaturalizar ciertas conductas de malos tratos hacia la infancia, y a analizar prejuicios y creencias que sostienen actitudes violentas.

Las representaciones sociales con respecto al maltrato infantil están impregnadas de mitos y creencias que no siempre coinciden exactamente con la realidad.

Para esta dinámica se entrega a los participantes carteles de verdadero/falso y a continuación se leen afirmaciones y se pide a los presentes que levanten el cartel según consideren que se trate de una frase verdadera o falsa.

Los coordinadores promueven el intercambio entre los participantes con distintas posturas y al finalizar brindan su posición al respecto.

Las afirmaciones utilizadas son:

- “El maltrato infantil ocurre en todas las clases sociales”

Si bien la mejora de las condiciones de vida se relaciona con una disminución de todo tipo de episodios de violencia, el maltrato infantil ocurre en todas las clases sociales. En las clases sociales más favorecidas muchas veces pasa más desapercibido, aunque no por ello disminuye su perniciosidad.

- “Los padres pueden hacer con sus hijos lo que quieren”

Recientemente en la historia se ha podido cuestionar esta afirmación. El abuso físico y sexual de los niños y las mujeres no era considerado necesariamente abusivo sino como una extensión de los derechos del padre o marido de quien los niños y las mujeres eran propiedad.

Lamberti y Viar llaman la atención sobre un presupuesto de muchos adultos ante casos de maltrato infantil que consideran que meterse e intervenir es violar la vida privada de las personas y que todos los padres saben lo que es mejor para sus hijos. Muchas personas, incluso profesionales, consideran que involucrarse trae consecuencias negativas o que lesiona el honor de los padres si no tenemos las pruebas suficientes del maltrato sospechado.

- “Los niños necesitan mano dura ya que de otro modo no aprenden”

La disposición de la sociedad para tolerar la violencia de los niños propicia el escenario para que ocurra el maltrato infantil. “En países donde el castigo físico es una practica infrecuente como estrategia disciplinaria el maltrato infantil es raro.”

Gran parte de la sociedad aprueba los castigos físicos como medio de control de la conducta infantil, pero en realidad ese tipo de prácticas lo único que enseña es a resolver los conflictos de manera violenta, y a aceptar que hasta las personas que más queremos nos pueden maltratar y generar temor.

“Los padres que maltratan a sus hijos merecen ser castigados”

Muchos individuos consideran que la violencia es un problema del que debe ocuparse solo la justicia, o que no es un problema médico sino exclusivamente social.

Coincidimos con Bringiotti en que “es frecuente que el maltrato se considere una consecuencia de una conducta perversa o de la maldad de los padres y por ende merecedora de sanciones punitivas, y no como un problema más amplio en el que la educación y otras dificultades psicosociales intervienen, requiriendo de la intervención profesional para mejorar la función parental”

Muchos padres tienen conductas inadecuadas con sus hijos por desconocimiento de prácticas más saludables y de las necesidades o exigencias acordes a cada etapa evolutiva. Otros padres se encuentran atravesando situaciones de gran presión o estrés que en ocasiones toma la forma de maltrato infantil. Podemos pensar que todos estos padres más que castigo, necesitan ayuda y apoyo para cumplir satisfactoriamente con su rol.

“Las personas que fueron maltratadas de niños serán maltratadoras de adultos”

Este prejuicio se basa en la hipótesis de la transmisión intergeneracional del maltrato. Esta teoría fue confirmada por varios estudios en los que se evidenció que las personas que maltrataban a sus hijos a menudo habían sido maltratadas en su infancia.

Sin embargo se ha demostrado también que el ciclo de maltrato puede romperse, por ejemplo si los padres que habían roto el ciclo habían recibido en su infancia apoyo por parte de un adulto significativo, tenían relaciones de apoyo emocional en la actualidad o concurrían a psicoterapia.

♦ La tercera actividad del taller, llamada Límites que cuidan, tiene por objetivo reducir las prácticas de crianza severas y fomentar relaciones saludables entre padres e hijos.

Se busca que los padres y cuidadores comprendan la importancia de adoptar medidas disciplinarias no violentas y una comunicación cercana y eficaz. Los padres reciben información relativa al desarrollo infantil y a distintas estrategias para poner límites, ayudándolos a adoptar prácticas de crianza positivas y formas no violentas de disciplina.

Se realza la importancia de los límites en la infancia como una forma de cuidado y se analiza la modalidad de implementarlos de acuerdo a la maduración y posibilidades de comprensión de cada niño.

♦ El taller concluye brindando claves para estimular la autoestima en los niños, destacando su importancia para el desarrollo. Se involucra a los padres para asumir un papel insustituible en esta tarea que ayuda a los niños a desarrollarse como personas más capaces y felices en todas las áreas de la vida, partiendo de la creencia de que cada persona es valiosa e importante y por lo tanto merecedora de ser cuidada y querida.

Mediante la sensibilización y psicoeducación se busca estimular las capacidades familiares para hacer frente a la crianza de los niños y las adversidades con valores opuestos al uso de violencia.

Se entrega folletería que hemos confeccionado para la realización de los talleres como soporte de lo trabajado y se abre un espacio de orientación a los participantes que deseen realizar alguna consulta.


Taller: Vínculos respetuosos en la pareja

El taller se realiza mensualmente en el estar de padres de los niños internados en terapia.

♦ La primera dinámica busca favorecer la reflexión acerca de las características de una relación de pareja basada en el respeto mutuo.

Luego de la presentación, se invita a los participantes a conversar sobre que consideran un vínculo respetuoso de pareja. Al finalizar el intercambio se realiza un resumen de los aportes en los que se destaca la necesidad de procurar relaciones en la que se respeten los derechos y necesidades de los dos miembros, en las que ambos puedan decidir sobre su cuerpo, expresar opiniones, tomar decisiones y decir que no sin temor a ser rechazados.

♦ Posteriormente se divide a los participantes en grupos de aproximadamente 5 personas. A cada grupo se le muestra material gráfico y/o audiovisual en donde se evidencian relaciones en las que se sufren diferentes tipos de maltrato: control, aislamiento, intimidación, agresión. Los grupos deben utilizar estos recursos como disparadores para construir, luego de debatir entre ellos, una reflexión que luego se compartirá con el resto de los participantes.

Con los materiales seleccionados procuramos propiciar el reconocimiento de diferentes formas de maltrato, incluso las que pasan desapercibidas ante algunas personas:


Formas de Control:
- Le pide explicaciones por todo,
- Vigila su celular o redes sociales,
- Pregunta todo el tiempo donde está, con quien, etc
- Controla sus gastos
- Controla su vestimenta

Formas de aislamiento:
- No quiere que tenga amigas
- No quiere que salga sola
- No quiere que vea a la familia
- La trata mal delante de otras personas

Formas de intimidación:
- Le tiene miedo
- Amenaza con suicidarse o matarla si no hacen lo que quiere
- La insulta y humilla
- La acusa de engaño o seducción
- Le esconde los documentos
- La amenaza con quitarle a los hijos

Formas de agresión:
- Le rompe o tira los objetos personales
- Le pega, empuja
- La obliga a mantener relaciones sexuales

Si bien la mayoría de las personas que concurren al taller son de sexo femenino, también participan hombres. En el taller se aclara que si bien las estadísticas hablan de que la mayoría de las víctimas de violencia son mujeres, no están exceptuados los hombres de sufrir episodios de violencia.

♦ Como cierre del taller los coordinadores realizan un resumen de lo trabajado, procurando desnaturalizar los vínculos violentos y romper con ciertos mitos que refuerzan estos comportamientos. También se procura empoderar a los asistentes para que sean capaces en toda relación de exigir su derecho a ser tratados con respeto, establecer prioridades de acuerdo a sus necesidades, expresar sentimientos y opiniones, poder pedir lo que deseen, decidir sobre sus cuerpos y decir que no a todo aquello que atente contra su integridad psíquica y/o física.

Algunas personas tienen el prejuicio de que a las mujeres les debe gustar que las maltraten y por eso se quedan, se lo buscan o los provocan. Es por esto que se trabaja con los participantes sobre la situación en la que se encuentran las personas que se encuentran en una relación abusiva y sobre su necesidad de ayuda y apoyo.

Se hace hincapié en la imposibilidad de accionar de una persona que tiene una autoestima empobrecida producto de la situación de violencia. Se trabaja con el grupo que estas personas llegan a ignorar sus propias necesidades, dudan de su juicio, se sienten mal con respecto a sí mismas, tienen problemas de salud, se vuelven dependientes de su pareja, no controlan su economía aunque trabajen y permanentemente tratan de evitar que su pareja se enfade (incluso a desmedro de las necesidades de sus hijos)

El taller también apunta a que cada uno de los participantes pueda involucrarse como fuente de apoyo si alguna persona de su entorno padece de violencia, sosteniendo afectivamente a la víctima y orientándola a acudir a un equipo de salud y a la justicia si es necesario.

La actividad finaliza brindando recomendaciones y orientación acerca de las modalidades de intervención ante relaciones abusivas y solicitando a los participantes que contesten una breve encuesta anónima que figura a continuación.


Le agradeceríamos completar esta encuesta anónima para conocer su opinión acerca del taller.
Fecha: .....................
Edad:
Sexo:
Lugar de residencia:
¿Dónde está internado su hijo?
¿Le interesó el tema?
¿Aprendió algo nuevo en el taller?
¿Conoce alguna persona cercana con este problema?
¿Recomendaría el taller?
¿Qué sugerencia nos haría?


De las encuestas recabadas hasta el momento surge que participaron de cada taller un promedio de 15 personas por encuentro. El 84% fueron mujeres. La media de edad de los participantes fue de 30 años. El 51 % era procedente del conurbano bonaerense, el 37% del interior del país, el 8% de países limítrofes y el 4% de CABA.
Al 100% de los participantes le interesó el tema. El 93% aprendió algo nuevo en el taller. El 74% tiene alguna persona en su núcleo cercano con esta problemática. El 96 % recomendaría el taller.

Los participantes en su mayoría agregaron comentarios de agradecimientos y la sugerencia de que el taller se realice con mayor frecuencia.

Conclusiones

Los talleres en salas de espera resultan una herramienta útil para promocionar y fomentar los buenos tratos en la infancia, en las familias y en la sociedad en general.

Nuestro desafío como equipo de salud es coordinar acciones que permitan visibilizar la problemática y actuar en consecuencia.
1. Verdugo Alonso, M.: El maltrato en personas con retraso mental, en Actas Congreso Infancia Maltratada. País Vasco. 1993
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34.Powell, J. y col: et al
35. Historietas de Diana Raznovich publicadas en contratapa de Diario Clarín
36. http://www.vivirsinviolencia.gob.ar Anuncios pertenecientes a la campaña “Otra vida es posible. Tenemos derecho a una vida sin violencia.” del Gobierno de la Nación Argentina, marzo 2009

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ASAPMI: Asociacion Argentina de Prevención del Maltrato Infanto-Juvenil
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