Asapmi - Asociación Argentina de Prevención del Maltrato Infantojuvenil

Artículos

Abuso y negligencia emocional (maltrato psicológico): un marco conceptual

Danya Glaser

“Abuso y negligencia emocional (maltrato psicológico): un marco conceptual”.-
Danya Glaser.-

Department of Psychological Medicine, Great Ormond Street Hospital for Children,
London, 3JH , England.-

Journal of Child Abuse & Neglect 26 (202) 697-714


Fragmentos

De la Síntesis (Abstract):

Objetivo: la negligencia y el abuso emocional constituyen una forma de maltrato infantil poco identificada pero realmente común. Los profesionales de este campo continúan encontrando dificultad en su reconocimiento y definición operacional, y experimentan dudas respecto a cómo probarlo legalmente. Existen también problemas respecto de la intervención y la terapia para proteger al niño de la forma menos perjudicial. Estas dificultades han llevado a un retraso en la detección y en la intervención protectora. La negligencia y el abuso emocional se definen como una relación cuidador-niño que se caracteriza por patrones (modos) de relación nocivos (dañinos, perjudiciales ) y que no requieren contacto físico con el niño. Para su definición no es necesaria la existencia de motivación para hacer daño. Contrariamente al abuso sexual, que es una actividad secreta, estas formas de maltrato son fácilmente observables. El desarrollo del niño se ve deteriorado en todos los campos (dominios) de su funcionamiento, deterioro que al no ser específico de la negligencia y el abuso emocional no puede ser considerado como diagnóstico.
Método: la investigación, la experiencia clínica y las consideraciones teóricas han llevado a un marco conceptual y a las definiciones operacionales de cinco categorías de interacciones dañinas entre los padres y el niño. Se contrastan en el trabajo estas cinco categorías y las de la APSAC.
Resultados: postulamos que las diferentes categorías de maltrato requieren respectivamente diferentes intervenciones terapéuticas.
Conclusión: la preocupación respecto de la presencia de abuso emocional necesita poner en movimiento un proceso de evaluación que incluya la identificación de la naturaleza de las interacciones abusivas o negligentes y un tiempo limitado y de prueba de las intervenciones específicas. La respuesta de la familia a este proceso y su resultado determinará la necesidad de la implicación legal así como proveerá las bases para un
litigo si esto fuera necesario.


(...)Frecuentemente coexisten las diferentes formas de abuso y negligencia (Briere & Runtz, 1988; Ney, Fung, & Wickett, 1994). En un estudio, el maltrato psicológico, medido separadamente, se encontró en la mayoría de los niños (90%) que habían sufrido maltrato físico y negligencia ( Claussen & Crittenden, 1991). Más aún, encontraron que el maltrato psicológico tenía mayor fuerza predictiva de los deterioros (impairments) subsecuentes en el desarrollo de los niños que la severidad del maltrato físico. Más allá del daño físico que puede resultar de las distintas formas de maltrato y negligencia, la mayoría de las secuelas de todas las formas de maltrato y negligencia afectan el desarrollo psicológico, emocional y conductual de los niños. Y puede por cierto ser la presencia del abuso y la negligencia emocional los que constituyan los mediadores del daño causado por otras formas de abuso y negligencia (Hart, Brassard & Karlson, 1996; Sanders & Becker-Lausen, 1995).
Pero no menos importante, el abuso y la negligencia emocional existen también independientemente de otras formas de maltrato y negligencia. Mientras que el maltrato físico, por ejemplo, está acompañado a menudo de negligencia psicológica, lo inverso no es siempre el caso (Egeland & Erickson, 1987). Varios son los factores que distinguen el abuso y la negligencia emocional de otras formas de maltrato infantil. (...).-


(...)
Tanto en Estados Unidos como en Inglaterra se considera que el número de niños reconocidos como emocionalmente abusados, y por lo tanto en necesidad de protección y contención, está subestimado. La mayoría de los niños que son físicamente maltratados o que sufren negligencia no se consideran emocionalmente abusados. Claussen y Crittenden (1991) encontraron que el maltrato psicológico que no acompaña el abuso físico y la negligencia era más común en una muestra no reportada. Glaser y Priori (1997)encontraron en una muestra conocida ¿ por los servicios sociales durante muchos años que existía un considerable retraso en el reconocimiento del abuso y la negligencia emocional. (...).-


Razones del sub-reconocimiento y el retraso en la intervención

(...)
Algunos consideran que los términos “abuso” y”maltrato” son innecesariamente peyorativos y problemáticos cuando se aplican al abuso y la negligencia emocional.(...).
Sin embargo, la importancia de usar los términos “abuso”, “negligencia”,o“maltrato” es que en la práctica estos términos implican el imperativo profesional de intervenir para lograr la protección y el mejoramiento del niño.(...).-

Contrariamente a lo que ocurre en el abuso sexual o en el maltrato físico, en el caso del maltrato o la negligencia emocional el “abusador” es casi invariablemente el cuidador primario y la figura de apego para el niño. En familias con los dos padres uno u otro contribuye al abuso o el padre no maltratante es incapaz de ofrecer una protección efectiva. Existe por lo tanto la preocupación de que si la protección requiere la separación del niño de la situación abusiva es invariablemente al costo de interrumpir el vínculo de apego, aún si se trata de un apego inseguro. Sin embargo, si se reconoce tempranamente existe la posibilidad de intervenciones terapéuticas que no impliquen la separación del niño. Una dificultad ulterior en la justificación de las intervenciones es el hecho de que en la mayoría de los casos el maltrato no produce daño físico al niño. (...).

Puede también ocurrir que percibir la posibilidad , especialmente en los Estados Unidos, de tener que defender una valoración (evaluación) personal y una opinión en una corte penal haya actuado como un impedimento para perseguir activamente el reconocimiento de esta forma de maltrato infantil. Esto es a pesar de que a mayoría de los casos son escuchados en las cortes juveniles o de familia (civiles). (...)

Existe un contínuo en la relación padres-niño cuyo rango varía desde buena pasando por una desadaptativa a otra suficientemente dañina como para merecer el calificativo de maltrato. Como lo afirman McGee y Wolfe (1991) el umbral se ubica arbitrariamente. Pero a pesar de la dificultad en definir la negligencia y el abuso emocional, los estudios empìricos han mostrado que tanto profesionales como legos pueden reconocer conductas emocionalmente abusivas. (Burnett, 1993;Schaefer (1997); Korbin, Coulton, Lindstrom-Ufuti, & Spilsbury, 2000). (…)

Las consecuencias dañosas de un reconocimiento tardío residen en que los niños son expuestos a negligencia y abuso màs prolongados y que los patrones de interacción se consolidan y es más difícil cambiarlos. Existe por lo tanto la necesidad de refinar más las definiciones operacionales y los modos de reconocer la negligencia y el abuso emocional. Este artículo persigue este propósito. (...) .


Una definición general de negligencia y abuso emocional

Los siguientes criterios constituyen y deberían encontrarse en una definición general de negligencia y maltrato emocional (o psicológico):

- La negligencia y el abuso emocional describen una relación entre el padre/ madre y el niño (más que un acontecimiento o una serie de eventos repetidos que ocurren dentro de la relación padres/niño);
- Las interacciones que nos conciernen invaden o caracterizan la relación ( al momento);
- Las interacciones son de hecho o potencialmente dañosas al causar deterioro en en el desarrollo y la salud psíquica y emocional del niño:
- La negligencia y el abuso emocional incluyen tanto la omisión como la comisión;
- La negligencia y el abuso emocional no requieren del contacto físico.

Hay muchas conductas parentales e interacciones padres/niños diferentes que son una expresión de negligencia y abuso emocional. Sin embargo, es impracticable construir una lista exhaustiva de las mismas y basar una definición en ellas. Se necesita un marco conceptual. (...).-


Un marco alternativo

Se ha desarrollado una perspectiva alternativa que no se basa en las conductas parentales ni en las interacciones padres/niño. En cambio, este marco categoriza las diferentes formas de negligencia y abuso emocional que están dentro de la definición global de acuerdo a un marco conceptual. Este se basa en los elementos que consideran al niño como un ser psicosocial. Los elementos que hacen al ser de un niño pueden enunciarse de la siguiente forma. Un niño es:

1.- Una persona que existe;
2.- Este niño con sus ( él/ella) propios atributos;
3.- Por definición vulnerable, dependiente y se encuentra en desarrollo rápido y constante;
4.- Un individuo que posee y experimenta sus propios sentimientos, pensamientos y percepciones;
5.- Un ser social que irá incrementando su interacción y comunicación en su propio contexto social.

Cada uno de estos aspectos el niño necesita ser reconocido, respetado, valorado, por los cuidadores primarios del niño o por los padres. La violación o el fracaso en el respeto de cualquiera de estos elementos del niño como ser psicosocial constituyen categorías de negligencia o abuso emocional. (Barnett, Manly,& Cichetti, 1993).- (…)


Categorías de negligencia y abuso emocional

Las cinco categorías siguientes caen todas dentro de la definición comprehensiva (propuesta por la autora, Glaser, 1993):

1. No disponibilidad emocional, falta de respuesta, y negligencia:

- Incluye la insensibilidad parental.

El/Los cuidadores primarios están usualmente preocupados con sus propias dificultades particulares , como puede ser el caso de una enfermedad de la salud mental (incluyendo depresión postnatal) y abuso de sustancias, o por ejemplo, con obligaciones laborales que los sobrepasan. No pueden o no están disponibles para responder a las necesidades emocionales del niño ni hay una alternativa adecuada.


2. Atribuciones negativas y erróneas al niño.

- Hostilidad, denigración y rechazo hacia un niño que es percibido como mereciéndolo.

Algunos niños crecen creyéndolas y actúan las atribuciones negativas que se les han adjudicado.


3. Interacciones inconsistentes o inapropiadas con el niño, desde el punto de vista de su desarrollo.

- Expectativas respecto del niño que están más allá de sus propias capacidades evolutivas.
- Sobreprotección y limitación de la exploración y el aprendizaje.
- Exposición a hechos e interacciones confusos o traumáticos.

Esta categoría incluye una cantidad de interacciones diversas incluyendo la exposición a la violencia y el (para)suicidio parental. Hay en los padres carencia de un conocimiento adecuado de los cuidados propios de la edad, las prácticas disciplinarias y el desarrollo del niño, a menudo derivado de sus propias experiencias infantiles. Las interacciones con sus niños, si bien dañosas, son irreflexivas y erróneas más que intencionalmente dañinas.


4. El fracaso en el reconocimiento o la toma de conciencia de la individualidad del niño y las fronteras psicológicas;

- Usar al niño para el logro de las necesidades psicológicas de los padres;
- Falta de habilidad para distinguir entre la realidad del niño y las creencias y los deseos de los adultos.

El Desorden Facticio by Proxy es una variante de esta categorías.
La categoría 4 de abuso emocional es frecuentemente hallada en el contexto de disputas por la custodia y el contacto dentro de los procesos de divorcio.


5. La falla en la promoción de la adaptación social del niño;

- Promover la desadaptación (incluyendo la corrupción);
- Negligencia psicológica (fracaso en la provisión de una estimulación cognitiva adecuada, y/ las oportunidades para un aprendizaje experimental).

Esta categoría contiene tanto la omisión como la comisión, incluyendo el aislamiento del niño y la implicación en actividades delictivas. (....).-

(...) -Es posible, y por cierto es algunas veces el caso, que se reconozca más de una categoría presente en la relación padres/niño (...) La importancia de determinar la categoría “directriz” (driving) es relevante tanto conceptualmente como para proveer las intervenciones específicas.(...) Una de las razones que se piensan para explicar el pobre resultado del tratamiento de los casos de maltrato psicológico es la naturaleza no específica de las intervenciones. (...).-


Reconocimiento de la negligencia y el abuso emocional utilizando la definición y clasificación propuestas

Cuando nos enfrentamos a interacciones padres/niño que preocupan a los profesionales la pregunta inicial es si estas interacciones o conductas satisfacen los criterios para la definición global de negligencia y abuso emocional. Para determinarlo se requiere la información de diferentes fuentes de observación e informes si esto es necesario. Todos los criterios que se establecieron antes se aplican a cada una de estas categorías ( con la excepción de “Exposición a hechos traumáticos” que debería calificarse como abuso emocional aún si ocurriera en una sola oportunidad).La naturaleza invasiva, penetrante, del maltrato psicológico en la relación padres/niño implica que será observable por diferente informantes y en diferentes contextos. Se deberán recoger las descripciones de los distintos profesionales que han tenido contacto con la familia incluyendo atención primaria de la salud, servicios sociales y servicios de protección de la infancia (Kaufman, Jones, Stieglitz, Vitulano, & Mannarino,1994) y escuelas. En Inglaterra, este proceso de recolección de la información multiagencias ha sido codificado en el Marco de Valoración (Servicios Estadisticos del Gobierno, 2000).
Para identificar la categoría apropiada, se requiere la información de entrevistas con los padres y observaciones de la interacción padres/niños. (...).-


Los padres y la familia

El formato de las entrevistas exploratorias con la familia es el ampliamente utilizado en la práctica diagnóstica de los servicios de salud mental. Sin embargo, es importante asegurarse que algunas cuestiones particulares sean específicamente exploradas:

- De qué está la familia preocupada en general y respecto del nuño en particular?(...)
- Por qué el niño piensa que es visto de determinada forma? (...)
- Cuáles son las explicaciones de la familia para las dificultades del niño?
- Qué soluciones han intentado?
- Qué tipo de ayuda está necesitando la familia?(....)


Efectos en el niño

Acumulando la lista de las dificultades encontradas en los niños sujetos a abuso emocional ésta se podría leer como el índice de un libro de psiquiatría infantil. (...)

Mientras que los efectos o las consecuencias en los niños no son de utilidad definicional (el subrayado es mío : me parece interesante señalar que un de los mayores errores de la posición de Gardner es partir de conductas o efectos en los niños y no de un marco conceptual ) tienen claramente una importancia central ya que constituyen la base para la preocupación profesional. La evidencia de daño hacia un niño no es un prerrequisito par el reconocimiento del maltrato psicológico, pero en la práctica es muy difícil iniciar una intervención, más aún obligatoria, cuando el daño aún no ha ocurrido. Esto tiene una importancia particular en la medida en que, como Brassard y Hardy (1997) lo comentan, es muy difícil comprometer a estas familias en un trabajo terapéutico hacia el cambio lo que llevaría a esperar un daño en el desarrollo del niño. Es muy difícil establecer pasos preventivos (...).-


Conclusiones

La negligencia y el abuso emocional seguirán siendo un desafío para los profesionales preocupados en asegurar el bienestar del niño. Cuando alguien se encuentre implicado en un caso de maltrato psicológico, es útil preguntarse en qué estadío del proceso se está:

- Hay una sospecha de maltrato que requiere verificación?
- Hay una valoración del grado del daño del niño?
- Hay un tiempo de prueba limitado para el cambio?
- Está uno en el proceso de preparar un caso para trasladar al niño a una familia alternativa, posiblemente permanente?
- Está el daño limitado para un niño que permanecerá en su familia?

Se requiere mucha más investigación para determinar la utilidad clínica posterior de estos conceptos. Por ejemplo, la relación entre las formas de maltrato y la naturaleza del daño sufrido por un niño requiere un estudio cuidadoso. Se necesitan desarrollar más instrumentos de evaluación y desarrollar un test específico para las intervenciones en el tratamiento..- funny halloween pictures funny pictures funny images funny photos

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