Asapmi - Asociación Argentina de Prevención del Maltrato Infantojuvenil

Artículos

Violencia en las Guarderías

Matias, Virginia - Costa, Cacilda - Paschoalino, Jussara Bueno

VIOLENCIA EN LAS GUARDERÍAS
MATIAS, Virgínia Coeli Bueno de Queiroz – PUCMINAS – Brasil
COSTA, Cacilda Fátima – NEPPI - Brasil
PASCHOALINO, Jussara Bueno de Queiroz – UFMG - Brasil
Orientador: Jorge Volnovich


INTRODUCCIÓN

El propósito de este estudio es presentar una situación de violencia en el interior de una guardería en la Ciudad de Belo Horizonte, Estado de Minas Gerais, Brasil. Concientes de que nada es “natural”, tomamos como un analizador - en el sentido propuesto por el análisis institucional (BAREMBLITT, 1996) - el hecho de que un niño de un año y tres meses, de sexo masculino, atacó y desfiguró con mordeduras a una niña de la misma edad que dormía en su cunita después del horario del almuerzo. Este hecho constituyó la demanda de la guardería para que los padres del niño agresor consulten a un psicoanalista. Eso quiere decir que la demanda no es algo dado, sino que es construida y con anterioridad a la misma existe un paso que es la oferta. De esta manera, si hay demanda es porque hay oferta y el psicoanálisis ha sido requerido en forma recurrente por los establecimientos escolares para dar cuenta de los problemas institucionales tal como la violencia que nos ocupa.
La violencia es un fenómeno complejo y multifactorial y tratar de este tema en la educación implica dialogar en una serie de escenarios que se entrecruzan. Temas como pobreza, violación de derechos, discriminación de género, étnica y racial, exposición a la violencia en diferentes contextos urbanos, abusos en general, en especial el abuso sexual, el embarazo en la adolescencia, la falta de informaciones y concientización que implica el proceso de embarazo, parto y nacimiento, tanto en mujeres jóvenes como adultas, el uso de armas en la infancia ligada al narcotráfico, las drogas, la influencia de los medios de comunicación, entre otros, marcan su presencia cuando abordamos la violencia en la infancia.
Para este estudio, en la imposibilidad de tratar toda la complejidad del tema, intentamos establecer un recorte, ubicando las mordeduras en el contexto, social y cultural de la institución de la educación en Brasil, considerando las especificidades de la guardería y de las personas implicadas. Adoptamos, así, la metodología cualitativa, en la tipología de un estudio de caso y usamos, como técnica de investigación, entrevistas semi-estructuradas con la coordinadora pedagógica y con los padres del niño agresor. La familia de la niña agredida no puedo se entrevistada, pues los padres, desde el incidente, retiraron su hija de la guardería.
Los resultados de esta investigación muestran a las mordeduras como un analizador que revela la voracidad de las instituciones con respecto al cuerpo de los niños, o sea, de una forma de apropiación canibal entre las instituciones dedicadas a la infancia y demuestra una producción de subjetividad canibal desde la guardería. Al considerar que las guarderías cargan con el estigma de ser depósitos de niños, este estudio no puede ser visto como un juego de niños, apuntando a la necesidad de una educación infantil basada en el respeto efectivo a los derechos humanos.

El Capitalismo de Consumo o la reducción de cabezas en la post-modernidad.

Un filósofo francés, Dufour (2005) denuncia las nuevas configuraciones del capitalismo, victorioso en el período denominado convencionalmente de post-moderno, como implicado en el consumo del hombre, en una antropofagia. Sin embargo, ya no basta consumir los cuerpos, como fue hecho anteriormente en la modernidad, es necesario mas que eso. El capitalismo propone actualmente consumir los espíritus, la reducción de las cabezas.
El consumo de los espíritus significa, para Dufour (2005), la extinción de las formas filosóficas de pensar el hombre, pués, y lo citamos “asistimos a la destrucción del doble sujeto de la modernidad, el sujeto crítico ( Kantiano) y el sujeto neurótico ( freudiano). (p.10) La muerte de estos sujetos implica también, para el mismo autor, la muerte del sujeto marxista. Surge, entonces, un nuevo sujeto: el sujeto post-moderno.
La muerte de este sujeto moderno y la fabricación de un nuevo sujeto post-moderno, trae consigo una alteración fundamental de lo simbólico, un proceso de des-simbolización del mundo. En ese sentido, cualquier valor trascendental es rechazado y sustituido por, como el mismo dice: “mercaderias que son cambiadas en su estricto valor de mercaderías” (DUFOUR, 2005, p.13). Hasta el lenguaje, o sea , el discurso es afectado en este tipo de proceso.
La alteración de lo simbólico cambia radicalmente la condición humana que pasa a ser una simple mercadería. Lo que le conviene al capitalismo no es más, entonces, un sujeto crítico o un sujeto neurótico, sino un sujeto precario, a-crítico y psicotizante. Esta implícita en este concepto, desde nuestro punto de vista, una crítica a Deleuze y a la figura del esquizofrénico, porque para Dufour (2005) el esquizofrénico de Deluze y Guattari, constituye una modalidad de subjetivación que escapa a las dicotomías de la constitución de la identidad y que, si bien anticipó el curso del capitalismo no fue capaz de superarlo.
Esta introducción sirve para remarcar que, para la producción de sujetos en la post-modernidad, es necesario que la distancia entre el sujeto y el Otro se reduzca a nada, pues vivimos en un régimen sin Otros. La educación, institucionalmente, siempre estuvo al servicio de producir sujetos en cuanto al tipo de sumisión exigido en la história y, siendo así, lo que presenciamos hoy es una escuela que debe formar parte para la pérdida del sentido crítico, de manera de producir un individuo incierto, abierto a todas las presiones consumistas o sea, como sostiene este mismo autor: “fabricar cretinos contestadores, adaptados al consumo” (DUFOUR, 2005, p. 146). La pedagogía post-moderna muestra que no es preciso enseñar mas nada en la escuela, remitiéndonos únicamente a sus sentimientos del momento y de la gestión vencedora: Como en las guarderías nunca se enseñó nada, podemos inferir que las mordeduras son buen ejemplo de esto. No sea que, con el avance de la post-modernidad las escuelas y universidades se vuelvan guarderías y las guarderías, escuelas.
La educación post-moderna está, entonces, abocada a la fabricación de sujetos a-críticos. Con identidad incierta, donde las generaciones precedentes no hacen a la educación de las siguientes. De este corte generacional surge el sujeto post-moderno, no engendrado, como si se le debiese todo, no habiendo nada de la generación precedente y por consiguiente, invirtiendo la deuda simbólica.

LA GUARDERÍA RINCONCITO DEL CIELO Y LA EDUCACIÓN INFANTIL EN EL MUNICIPIO DE BELO HORIZONTE

Brasil, país marcado por profundas diferencias sociales, es palco de diferentes historias que cuentan el acceso de los niños pequeños a las instituciones de educación infantil. La primera de ellas se refiere a la lucha emprendida por las clases trabajadoras, a través de los movimientos sociales, cuyas exigencias pautaban el acceso de todos los niños a las instituciones de educación infantil. La conquista de estos movimientos sociales fue relativa, porque al mismo tiempo significó la exigencia del capitalismo en el mundo contemporáneo de incluir la participación de la mujer en el mercado de trabajo. Según Goulart (2005), investigadora dedicada a este tema, una vez creado el espacio, dos movimientos se volvieron posibles: una atención a cualquier costo, lo que significa apenas la custodia de los niños y otro que busca problematizar el que hacer en este espacio.
Esta segunda posibilidad, creó dos frentes más de lucha: primero, la organización de proyectos pedagógicos de calidad y en segunda instancia la formación de profesionales para ocuparse de estos niños, en la perspectiva de educar. Es importante señalar que Rinconcito del Cielo está localizada en una Villa en el conjunto habitacional de la Serra, en el Municipio de Belo Horizonte, región pobre de la ciudad, donde están presentes la violencia y el tráfico de drogas. La pequeña calle que da entrada a la Guardería es un “ponto de fumo”, como denominamos a las zonas liberadas para el tráfico, donde la droga corre suelta. La alta vulnerabilidad de la población es visible y asusta a primera vista.
Atendiendo solamente a los niños de la región, la guardería es respetada por la comunidad como un lugar “seguro”. Básicamente, el trabajo con los niños se restringía a su guarda y al cuidado hasta que la guardería firmó un convenio con la Intendencia de Belo Horizonte, que comenzó a problematizar el espacio. A pesar de eso, no existe, todavía, una propuesta pedagógica de la Red Municipal de Belo Horizonte para el trabajo con niños tan pequeños, pues la experiencia es muy reciente. La ampliación de atención de la infancia por dicha Red Municipal, se acentúa a partir de la promulgación de directivas que determina que cabe al municipio la responsabilidad de:
Ofrecer la educación infantil en guarderías y pre-escuelas, y con prioridad, la educación básica, permitiendo la actuación en otros niveles de enseñanza solamente cuando se encuentren atendidas plenamente las necesidades de su área de competencia y con recursos por arriba de los porcentuales mínimos vinculados por la Constitución Federal al mantenimiento y desarrollo de la enseñanza. (BRASIL, 1996)

El movimiento de ampliación y construcción de una propuesta de trabajo con la educación infantil del municipio pasa a ser objeto de atención recientemente. El movimiento de formación de profesores en dicho ámbito, es el indicio de una necesidad de formar un profesional de la infancia que articule, en su trabajo con los niños, el cuidar y el educar. En esta formación, uno de los objetivos es la construcción de un currículum para las instituciones de la ciudad, tomando como base el Referencial Curricular para la Educación Infantil, el Estatuto del Niño y el Adolescente y los Cuadernos de Propuesta Escuela Plural. Vale la pena resaltar que la Propuesta Escuela Plural es una política pública del municipio de Belo Horizonte, implantada en 1994, con la intención de modificar radicalmente los tiempos y los espacios escolares, adoptando la concepción de ciclos de edad de formación en lugar de la enseñanza por grados. La propuesta presupone una gestión democrática en las escuelas, con énfasis en el trabajo colectivo y en las concepciones constructivistas de enseñanza-aprendizaje postuladas por Piaget, Vigotsky y Wallon
Paralelamente al movimiento de formación de profesores de la Red Municipal, que no exige de sus profesionales una formación universitaria, constatamos a nivel nacional, nuevas direcciones en el curso de la Pedagogía que consolidan os límites de actuación del pedagogo en el sistema educacional. Cambios significativos son puntuados en el currículum de los cursos, volviendo a los licenciados capaces para la enseñanza en educación infantil y en los años iniciales de la enseñanza básica, además de contemplar materias pedagógicas en los cursos normales de nivel medio y de educación técnica. Una normativa específica afirma que el egresado del curso de Pedagogía estará apto para “comprender, cuidar y educar niños de 0 a 5 años, contribuyendo a el desarrollo de nuevas dimensiones, entre otras, físicas, psicológicas, intelectuales, sociales“(CONSELHO NACIONAL DE EDUCAÇÃO, 2006).
Como puede observarse, a pesar de estigmatizada, la educación infantil se destaca en el escenario de las políticas públicas del Municipio de Belo Horizonte y en los currículum de las universidades.
Entendiendo el currículo de las instituciones de Enseñanza Superior en una perspectiva amplia, tomamos el currículo como un texto, un artefacto cultural, un campo contestatario, atravesado por las relaciones de poder, capaz no solo de minimizar, sino también de producir diferencias. De la misma manera que la cultura, Silva (2006) comprende al currículum como una práctica de significación, una práctica productiva, una relación social, una relación de poder, así como una práctica que produce identidades sociales.
La importancia del currículum, según Silva (2005), es que siempre fue construido para producir efectos entre las personas. Presenta los conocimientos escolares procesados en conexión con la producción de subjetividades. Lo citamos:

Diferentes currículum producen diferentes personas, pero, naturalmente estas diferencias no son meramente individuales, sino diferencias sociales, ligadas a la clase social, a la raza, al género. De esta forma, una historia de currículum no debe ser centrada apenas en el currículum en sí, sino también en el currículum como factor de producción de sujetos dotados de clase social, raza y género. En esa perspectiva, el currículum debe ser visto no apenas como la expresión o la representación o el reflejo de intereses sociales determinados, sino también como produciendo identidades y subjetividades sociales determinadas. El currúclum no solo respresenta, el hace.. Es preciso reconocer que la inclusión o la exclusión en el currículum tienen conexiones con la inclusión o exclusión de la sociedad. (p.10)

De hecho, históricamente es posible constatar como el currículum escolar actúa como un mecanismo de producción y de diferenciación social, determinando conductas, disciplinando a los cuerpos, incluyendo y excluyendo. Así, el propósito de asumir el currículum escolar como un texto, en una perspectiva inmanente que no apenas reproduce, sino que se asume como un productor de subjetividades, dirige el análisis del mismo a un constante entrecruzamiento con cuestiones históricas, sociales y culturales.
De esta manera, procediendo a la lectura del currículum vamos más allá de las narrativas en él contenidas. Con esa convicción, buscamos relacionar este estudio, que trata de la violencia en un establecimiento de educación infantil, el currículum desde una perspectiva amplia, o sea - el tipo de educación trasmitida, implicada en la fabricación de determinados sujetos - con las mordeduras, tomadas como analizador espontáneo. Nuestra cuestión es: que tipo de sujetos se están fabricando en la institución de la educación infantil? Un Sujeto crítico o un sujeto psicotizante, en el sentido que propone Dufour (2005)?

Las Mordeduras

El estudio trata de las mordeduras y de toda la violencia institucional que se concretizó en la Guardería Rinconcito del Cielo, un establecimiento de educación infantil, que se dedica al cuidado de niños entre 0 y 5 años de edad.
De acuerdo con los relatos de la coordinadora pedagógica, podemos afirmar que las mordeduras del niño no fueron vistas, sentidas, escuchadas por ninguna de las educadoras inmediatamente y siendo así, no pudieron evitar que la niña, la llamaremos Viviana, quedase muy herida. La coordinadora pedagógica de la guardería, Maria, afirmó que la niña agredida no lloró ni gritó y que las profesoras solo percibieron el incidente después que el niño, Lucas, dejó el cuerpo de su compañerita dilacerado, marcado y sangrando. Algunos relatos de las propias profesoras compararon las marcas dejadas por las mordeduras, a un ataque de una fiera, como, por ejemplo, un perro rabioso.
La coordinadora pedagógica aclaró que el establecimiento tomó todos los recaudos pertinentes, intentando comunicar el incidente a los padres de la niña. Como no lo consiguieron, limpiaron las heridas de la niña y aguardaron a la familia para explicar lo ocurrido.
Las mordeduras revelaron, a pesar de eso, otras mordeduras, lo que fue constatado en la entrevista realizada con la coordinadora pedagógica. Para esta coordinadora, que llamaremos Maria, el niño era agresivo “a el le gustaba morder y mordía mucho”. Pero, al mismo tiempo sostenía que su agresividad era un resultado del comportamiento de una compañerita, la niña agredida, que ya venía mordiendo desde hace mucho tiempo y la actitud de Lucas era, simplemente, una repetición de las conductas de Viviana.
A pesar de esto, sus relatos eran contradictorios, como lo demuestra en este pequeño trecho: “Cuando ella vino, solo él mordía. Ela era novata. Entonces, ella comenzó a morder a todo el mundo y el la observó. Entonces, el debe haber pensado, no se lo que habrá pasado por su cabecita: ella es igual a mí, muerde… entonces…”
En este relato Maria hace una tentativa de desculpabilizar a Lucas de la agresión, acusando a la niña agredida de haber enseñado al niño a morder. Intenta también, desculpabilizar a la guardería por lo ocurrido. Como nos muestra el relato sobre el incidente:

Ese día estaban en la hora del almuerzo, descansando. La niña estaba durmiendo y él, duerme muy poco. Es un niño que duerme poco, vió?. Duerme en media 30 minutos, máximo, 35 a 40 minutos. Ella dormía bien. Que sucede entonces... la educadora tenía que estar con la puerta abierta dentro de la sala, pero ella estaba fuera de la sala con la puerta cerrada. Y Lucas, por ser muy fuertecito abría y cerraba la puerta y las chicas vieron ese entra y sale de él. Entonces, escucharon un gemido, no fué ni un sollozo. La nena no lloró, exactamente, Viviana no lloró, vió? Entonces Carmen saltó porque allí hay un portoncito,… ella saltó, pasó de largo de donde estaba la educadora y entró en la sala diciendo: Porque está cerrada la puerta?
La puerta nunca quedaba cerrada, siempre estaba abierta. Entonces, ella dijo eso, cuando ya la nena estaba toda mordida y Lucas con la boca ensangrentada, vió?
Fue así ; conclusión: fue Lucas, claro!. Lo agarró a Lucas y lo alejó de ella. Lavaron la boquita de él y parecía normal. Para él no habia pasado nada, claro, también con la edad que tiene no conviene percibir lo que sucede. La nena quedó muy herida, vió ?. Solo eso sucedió. Ella quedó muy herida, de verdad.

Podemos constatar que Maria acusa a la profesora de negligencia en su profesión, puesto que su función es acompañar el sueño de los niños y ella no estaba presente en el momento de la agresión. A pesar de esto, ella dice: “la guardería no culpa a la educadora, pero pone una responsabilidad muy grande en sus espaldas”. Para inocentar a las demás profesoras y a si misma, la coordinadora menciona la puerta, que nunca queda cerrada y justamente ese día la puerta se cierra.
Maria evidencia en sus relatos una fuerte tentativa de desculpabilización de la guardería, de la coordinación pedagógica y del propio niño agresor. Esta necesidad de desculpabilización omnipotente, de acuerdo con Dufour (2005), es característico de la post-modernidad que no se confronta como el sostiene con:

[…] el sujeto neurótico, caracterizado por una culpabilidad compulsiva, ligada a la suposición de un Otro cuya expectativa no parece decepcionar. Lo que define al sujeto en la post-modernidad es algo como un sentimiento de omnipotencia cuando el es exitoso y de impotencia cuando no lo es. ….

La verguenza delante de si mismo, según Dufour (2005), viene a sustituir la culpa, significando una intolerancia a la frustración, imponiendo una relación de fuerzas y el enfrentamiento inmediato, en contraposición a la culpa, que se empeña en la elaboración, una simbolización a un desvío simbólico. Ese cambio es consecuente, de acuerdo con el autor, con una caída en los ideales del Yo y eso trae consecuencias para la construcción del sujeto post-moderno.
A pesar de que el trecho al que nos referiremos es largo, es importante señalar los cambios que llevan al sujeto post-moderno a desresponsabilizarse por sus actos, omitiéndose de cualquier culpabilidad:

[...] cuando el sujeto es privado de Ideales del Yo, la sociogénesis del Superyo de algún modo se detiene por falta de alimentación. Las caída de los ideales provoca, pues, en su secuencia, la del Superyo en su fase simbólica, allí donde se inscribe la ley. Por falta de una instancia que le pida cuentas, sucede que los sujetos se vuelven indiferentes al sentido que deben dar a sus propios actos. De manera que, excluidos del sentimiento de culpabilidad, ninguna de sus conductas les parece que deben ser elucidadas. Siendo así, ellos terminan pensando que su manera de actuar está inscripta en su naturaleza y que no hay mas nada a decir Dufour (2005, p. 106)

La ausencia de culpabilización y la naturalización de las acciones, presentes en el sujeto post-moderno están evidentes en el discurso de Maria, cuando afirma que Lucas es un niño:

[…] muy fuertecito, él es un niño, es un niño sano, llegó a morder a unos 3 o 4 nenes hasta mayores que él.... El mordía a cualquiera, incluso a si mismo, cuando no conseguía encontrar una cosa para morder, él se mordía a si mismo, él mordía la silla. El otro día la educadora estaba sentada y él mordió el talón de la educadora que se llama Fátima. Él mordía todo lo que encontraba.

Esta actitud era natural para la coordinadora, que ni siquiera comunicó el incidente para la família de Lucas, afirmando que:

Mire, toda la guardería supo lo ocurrido. Yo no sé, yo no llegué a hablar con ellos directamente, sabe, pero ellos supieron lo que pasó. A tal punto que dijeron que no fue culpa del niño, y no es culpa del niño, porque no es culpa del nene que tenga algún problemita, eso no quiere decir que tenga la culpa, no? Es de la naturaleza del niño morder, está descubriendo las cosas. Entonces ellos se quedaron así, un poco reticentes, pero continuó en la normalidad, está ahí hasta hoy…

Al mismo tiempo que la coordinadora afirma ser natural para el niño morder a los compañeritos, se contradice al explicar que la familia había sido comunicada anteriormente sobre la agresividad del niño. Con esa afirmación, desresponsabiliza nuevamente a la guardería, diciendo que varias veces le pidió a la madre para llevar a Lucas a un tratamiento psicológico y que los padres negaron el problema porque, como ella misma dice: “ nadie quiere aceptar que un niño tiene problemas, no acepta una cosa así de buen grado, no? Principalmente un niño de un poco mas de año, no?”
Nuevamente el discurso de la coordinadora es contradictorio, cuando afirma que luego de que Lucas entró en la guardería, tres meses antes del incidente, percibieron que él no era un niño agresivo sino que presentaba “una tendencia a mover la boca y parecía que su boca era el foco de su cuerpo. Todo en él es a través de la boca, pero el no es agresivo, el no pega, él no sacude, a él solo le gusta morder”
Por su parte, los padres de Lucas afirmaron en la entrevista con el psicoanalista que fueron ellos los que le enseñaron al nene a morder. El papá dice: “cuando él era más chiquito jugábamos todo el tiempo a modisquearlo y él a nosotros, solo que nosotros mordíamos despacito y él lo hacía con mucha fuerza”. La madre comenta que es muy nerviosa, no consigue no hacer nada y cuando esta desequilibrada ella también se muerde a si misma, se auto-mutila. Él marido comenta que a ella le gusta, cuando se hacen cariños, ser mordida y el nene los ve mordiéndose. La mamá dice que ella siente mucho placer con esos mordiscos y que no tiene ningún tipo de dolor.
Para los padres de Lucas. Morder es, tanto sexual como natural. Sobre las mordeduras, dicen que se enteraron por la coordinadora pedagógica que comentó que él le había dado unos mordisquitos a una nena de allá y se produjo una gran confusión. Pero no entró en detalles.
Como puede observarse, este hecho no fue relevante para los padres y no se responsabilizan por las mordeduras del hijo, aún habiendo admitido haberle enseñado a Lucas a morder. Los padres no tienen nada que reclamar de la guardería, ya que lo consideran un lugar tranquilo. A pesar de eso, quieren sacar al nene de allí el próximo año para un lugar mas cerca de la casa “es mas seguro”, dicen. “Donde él está, hay días en que la cosa es difícil por causa de la guerra de las drogas”.
Se mostraron interesados en hacer psicoterapia, pero el padre dijo que no tenía horarios disponibles porque tenía que dedicarse a sacar el registro de conductor. Con la madre combinamos un nuevo encuentro al cual no acudió. Vale la pena destacar que el padre es un cuidador de estacionamiento en el centro de la ciudad y tiene 25 años y la madre, tiene 18 años, terminando la escuela secundaria y haciendo un curso de informática hasta el día de hoy.
En relación a Viviana, Maria, la coordinadora, también naturaliza la agresión diciendo que era una nena agresiva, estaba con su salud delicada y que no lloró. Al final, Viviana era agresiva o apática? Siguen las observaciones sobre Viviana:

Sí, ella tenía un comportamiento parecido con el de Lucas. La madre nos dijo que ella tenía convulsiones y un problema neurológico, y que mordía una bolita que ella le iba a traer, una bolita para que ella pueda morder. Nunca la trajo. Solo que ella… por el hecho de ser nena… con ella conversábamos y hasta que estaba parando de hacerlo, vió? Pero ella mordía mucho también.

En este trecho del discurso, queda en evidencia nuevamente la discriminación de género. Por ser nena y no nene, el comportamiento es más fácil de moldear, de disciplinar. Era suficiente con conversar con una niña de un año para que ella pare de morder, lo que no sucedió con Lucas.
Por otro lado, Viviana fue caracterizada como agresiva y retraída. Dice Maria: “solo en la cuestión de ser herida y no llorar, nos pareció una cosa fuera de lo normal, no se defendió y no tuvo reacción de dolor…todo el mundo siente dolor”. La niña se quedó, según Maria, pasiva, quieta, sin llorar, durante aproximadamente 30 minutos de sufrimiento.

Sin llorar, sin nada, todo el tiempo nos quedamos cuidándola, sin que ella suelta un “ay”, yo estaba azorada, parecía que no sentía el dolor. Me quede mas chocada por la nena que por el nene. Ella parecía neutra, que ella era una fantasma que no existía. Me parece que ella tiene más problemas que él.


Para María, Viviana era más problemática que Lucas y precisa urgentemente de un tratamiento por no llorar, no gritar y no denunciar que estaba sola, durmiendo en una cuna al ser violentada por un compañerito. Una vez más, la niña victima es revictimizada, culpable por ser víctima y por ser mujer, siendo responsable, por la seducción o por su omisión del llanto y del grito, del destino trágico de violencia que lo tocó sufrir. Sin embargo, admite que las mordeduras pueden haber provocado un trauma en Viviana, dejando secuelas y que un tratamiento podría ayudarla. Cree también que ese tratamiento debería extenderse a los padres de Viviana. También los problemas neurológicos y psicológicos de Viviana son consecuencias de los problemas de la familia. Con esa afirmación, María explica que:

[...] la madre es una mujer completamente desorganizada. Yo creo que una mujer así, sin base, es una persona que desmorona de una hora para otra. Ella no tiene una estructura mínima para ser madre de la nena, entonces la nena tiene problemas, vió? Notamos que es una nena con problemas.

María intenta culpabilizar a la madre por lo ocurrido. Así, invierte las posiciones: de víctima, la nena y la madre son vistas como agresoras, amenazando el buen camino de la guardería. La coordinadora explica que, después de las mordeduras, la guardería continuó normalmente. Ellos intentaron avisar a los padres de Viviana, pero no lo consiguieron. La madre pareció al final del día y, como ella dice:

[...] se quedó muy nerviosa, llamó a la policía y registró la queja. Nosotros estábamos esperando a la mamá para llevar al nene a la guardia del hospital, solo que no conseguimos entrar en contacto con ella, el teléfono de la mamá no existía, el padre estaba de licencia y no avisó que no estaba trabajando. Un desencuentro total.

La coordinadora pedagógica continua relatando que, cuando la madre llegó, “la niña ya no estaba llorando más, ella lloró, la curamos y le dimos remedios y ella estaba medio… bien cuidadita. A pesar de haber sido mordida ella estaba muy cuidadita.
Es importante destacar la incoherencia de este relato con la afirmación anterior de que Viviana no lloró en ningún momento. Aún así la madre hizo un escándalo, según ella:

[...] no quiso que nosotras nos contactemos con ella, no quiso ayuda, a pesar de que nos dispusimos a pagar la medicación, ella no quiso, vió? Lo que ella hizo es ir a la justicia, entró con un proceso contra la guardería y pidió una cantidad absurda de dinero. Ahí se puede ver que desubicada es ella, ya que pidió mas de 70.000 Reales (35.000U$S al día de hoy) .Allí puede verse como está desorientada. Una guardería vive del Estado, no?, de donaciones, vamos a pagarle con que?... 78.000 Reales

En relación al padre de Viviana, María dice que es una persona tranquila, muy comprensiva y no responsabilizó a la guardería por lo sucedido, pero dice: “ Usted, sabe como son los hombres, todos falsos, no?”. Con esta observación, la coordinadora afirma que el padre “mantiene esa fachada de hombre perfecto, no se, no se, pero no vive con ella, vió?” . En efecto, Viviana vive con la mamá y fue el papa que llevó a la nena a la guardería y que hizo la matrícula, con la intención de que la niña sea mejor cuidada. María afirma, también que no sabe lo que pasa en la casa de Viviana, pero que le pareció equivocada la posición del padre que se mostró como “una persona maravillosa mientras que la madre era una persona horrible”.
Por otra parte, las marcas de las mordeduras en la niña, a pesar de ser bien fuertes, según las palabras de la coordinadora “quedaron aún mas realzadas porque la nena es bien morena, y así quedó roja”. Esta implícita en esta afirmación, la discriminación racial que envuelve el cuerpo de la niña agredida. Por ser negra, las marcas de las mordeduras denunciaban algo más, lo que, para la coordinadora no fue tan serio. Aún afirmando que Viviana quedó muy herida, fue el color de la piel lo que visibilizó las marcas de las mordeduras. La negritud del cuerpo destacada en estas palabras, nos remite al estigma de la violencia, de la pobreza, del descuido y de la inferioridad a las que son recurrentemente sometidos los negros. Al final, un cuerpo negro, no requiere tantos cuidados como el cuerpo de un blanco, para la coordinadora de la guardería.
Las mordeduras de Lucas en Viviana revelaron otras mordeduras en el establecimiento de educación infantil donde el hecho fue tomado como natural, sin culpabilizar a nadie por lo sucedido, o mejor dicho culpabilizando a la niña por ser víctima, mujer, seductora, masoquista, negra y con una madre loca que solo le quiere sacar dinero a la guardería y al Estado.
La madre, según la coordinadora, denunció a la guardería en la comunidad a la que pertenece diciendo que el nombre de la guardería y que allí muerden hasta matar a los niños. Aún así, nada fue hecho. Las madres que llegaron a retirar sus hijos de allí, retornaron tiempo después y no se habló mas nada.
Sin embargo, varios acontecimientos se precipitaron en la institución. María afirma que el día del incidente “una empleada de servicio quería matar a la educadora porque ella no reaccionó, ella se quedó como anestesiada por el choque, no se, no se, tal vez por eso demoró tanto que ni socorrió a la nena”.
La rutina de la guardería, a pesar de eso, después de lo sucedido continuo la misma. Todos los profesionales hicieron de todo para que los otros niños no percibiesen lo que estaba sucediendo. Volvemos a citarla:

Entonces, cada uno negó, en la medida de lo posible, cada uno se hizo cargo de una salita y todo, vió? Comenzaron a jugar, pusieron una musiquita y allí los chicos se aflojaron. Lucas fue para el medio del grupito y no percibió nada, vió? Hicimos todo lo posible para que no se notase que estaba sucediendo algo diferente.

La coordinadora de la guardería reunió a las educadoras y pidió para que el nombre de Lucas nunca salga de la guardería, no podían hablar de que el mordió a Viviana ni entrar en detalles sobre las mordeduras. Lo “no dicho”, pasó a ser parte de la rutina de la guardería. Nadie vió nada, nadie sabe nada y todo continuó como antes.
Cuando, en algún momento se le solicito su opinión sobre la necesidad de la formación de las educadoras en relación a la temática de la violencia infantil, Maria afirma que:

Mire, para decirle la verdad, puede hacerse, pero yo creo que eso se aprende en el día a día. Porque el problema mayor de la guardería no es la violencia infantil, ella precisa mas de otras cosas….una mordida de vez en cuando, una patadita de vez en cuando, una cachetada, un pellizco de vez en cuando, de un niño contra otro, bueno, Ud. sabe. Esto que paso con la nena, es una cuestión de ella, de lo pedagógico, de cómo se desarrolla ella misma, porque cada niño es un niño. Entonces, no se puede dar una formación así. Yo creo que no, yo creo que eso se aprende en el día a día. Es de la naturaleza misma de las personas, del ser humano, porque la violencia puede venir de varias formas.

Y con esta posición, María, muestra que no es preciso formar a los profesores en esa temática. La violencia sería natural, y cabe a los educadores vigilar y cuidar para que los niños no se hagan daño, porque cada niño es un niño, tiene una individualidad

Conclusión:

Damos a conocer el discurso de la coordinadora pedagógica en detalle y en forma exhaustiva para mostrar que es portavoz de todo un sistema educacional a nivel de las guarderías. En ellas, los niños no son otra cosa que “animalitos salvajes” concepción que animó el imaginario de la infancia durante siglos y que hoy ha quedado restricto a los mas chiquitos, ya que los otros han advenido al estatus de consumidores. Este mismo discurso, tiene su impronta discriminatoria en todos los niveles: se segrega a la víctima por ser víctima y sufre sin llorar, por ser mujer e inducir al hombre a ser violento, por ser negra, lo que hace que se noten más las marcas de la violencia y por tener madres locas y aprovechadoras. Al mismo tiempo impone el silencio, el secreto a voces, en la tentativa de establecer el Muro de Silencio que caracteriza a la violencia, vista como “natural”. En ese sentido, resulta coherente la ausencia del agresor, su protección por ser niño, hombre y también víctima de una forma de amor, de un erotismo centrado en las mordeduras. No es acaso común el aforismo que nutrió el machismo durante años “me comería a esa mujer”. Bien, Lucas se la comió.
Pero lo que se devora en forma caníbal en las instituciones pre-escolares es el cuerpo de los niños, forma de consumo primitiva pero, al parecer, todavía eficaz. Reflejo de un canibalismo y una antropofagia en Brasil, donde el colonizador debía ser combatido devorando su cuerpo y su espíritu. A juzgar por los resultados políticos, económicos y subjetivos actuales, no se puede decir que esta táctica haya fracasado. Pero lo más interesante, en esta post-modernidad es que la naturalización y el sentimiento de culpa operan como desmentidos, de manera que no se hace necesario ningún tipo de formación en los temas de la violencia o de los derechos humanos a los profesionales de una guardería.
De esta manera, en la post-modernidad una generación no se encarga de hacer la educación de la otra. Esta afirmativa puede ser constatada en el interior de la guardería. En ningún momento se hizo mención al trabajo con los niños que debería ser de cuidado y educación. Lucas y Viviana mordían a todos sus compañeritos y nada fue hecho. Mejor dicho, algo fue hecho. Después del incidente, la coordinadora informó que la conducta de Lucas fue normal y la guardería se limitó a cambiarlo de grupito, pasándolo a la salita de niños mayores, de 2 años. Son palabras finales de la coordinadora:

No podía juntarlo de nuevo con los niños de 1 año, ya que el había herido a muchos chicos, sino no tendría arreglo. Pasarlo para una salita con chicos mayores fue la solución, a ver si allí él ataca menos y siendo los chicos mayores tal vez él ataque menos y se inhibe poco Sin embargo, no fue así.


En efecto, Lucas continúa mordiendo y Viviana nunca más retornó al establecimiento. En esta dimensión política-institucional-subjetiva, solo los fuertes y agresivos sobreviven y las víctimas son excluidas.
No hubo ninguna receptividad a algún tipo propuesta educativa para la guardería, como no la hay en muchos de los establecimientos pre-escolares. En sentido, vale resaltar la afirmación de Dufour (2005) sobre la educación en la contemporaneidad que presenta una particularidad espantosa: el acceso de todos a la educación corresponde a cada vez menos educación.
En este caso, no se trata de reivindicar los intereses conservadores y elitistas que nutrió la educación del siglo pasado, sino el hecho de la producción en masa de sujetos a-críticos, que solo crea cretinos funcionales al consumo.
A pesar del empeño de la red municipal de Belo Horizonte en la formación de profesionales, incluso en temas como violencia y derechos humanos, las guarderías se limitan a trabajar en la perspectiva del cuidado y no de la educación. La consigna repetida hasta el cansancio es “cada niño es un niño”. Persiste una concepción solidamente afincada en el neoliberalismo que se restringe a fabricar sujetos a-críticos e indiferentes, que no piensen. Ya no hay mas nada que pensar, no hay mas objeto del pensamiento, y solo cabe a la escuela actual distraer a los niños, animarlos y no sobreexigirlos. Esto vale también para los profesores. No hay más necesidad de formación. Formar para que ? Para producir sujetos consumistas que no enseñen nada y para eso es suficiente con producir cretinos.
Por otra parte, la post-modernidad - volviendo a citar a Dufour (2005): “el Padre muerto sin que se siga la culpabilidad y la condena por el asesinato gracias a la cual se constituyó la figura del Otro” (DUFOUR, 2005, p. 108), configura sujetos post-modernos sin conciencia superyoica, insensibles a la cuestión simbólica, pero “extremadamente vulnerables a todas las formas de trauma”. No reprimiendo más, “ellos se vuelven inmunes a la culpa, sujetos de la vergüenza.” (DUFOUR, 2005, p. 108)
En ese sentido, la desaparición de la culpa o mejor dicho la utilización de la culpa como desmentido en el incidente de la guardería, atraviesa todos los segmentos. Nadie es culpable, todos son inocentes, no hay nada para hacer y decir.
Persiste así, una sociedad de silencios donde se fabrican sujetos con cabezas reducidas. No pensando ni se responsabilizando, los niños no pueden ser realmente autónomos y siendo así, la antropofagia sigue su curso natural: de la reducción de las cabezas de los educadores a la reducción de las cabezas de los niños, en un canibalismo que envuelve cuerpos y mentes.




REFERENCIAS:

BAREMBLITT, Gregório F. Compêndio de análise institucional e outras correntes: teoria e prática. Rio de Janeiro: 3ª ed. Rosa dos Tempos, 1996.
BRASIL. Lei de Diretrizes e Bases da Educação Nacional. Lei n. 9.394. Diário Oficial da União. Brasília (DF), n. 248, 23 dez. 1996.

BRASIL. Ministério da Educação e do Desporto. Secretaria de Educação
Infantil e Fundamental. Referencial curricular nacional para a educação infantil. Brasília: MEC/SEF, 1996.

CONSELHO NACIONAL DE EDUCAÇÃO. Diretrizes Curriculares Nacionais para o Curso de Graduação em Pedagogia, licenciatura, Resolução CNE/CP nº 1, de 15 de maio de 2006.

DUFOUR, Dany-Robert. A arte de reduzir as cabeças: sobre a nova servidão na sociedade ultraliberal; tradução: Sandra Regina Felgueiras; editor: José Nazar. – Rio de Janeiro: Companhia de Freud, 2005.

GOULART, Maria Inês Mafra. A exploração do mundo físico pela criança: participação e aprendizagem. 2005. Tese (Doutorado) Universidade Federal de Minas Gerais, Faculdade de Educação, Belo Horizonte.
SECRETARIA MUNICIPAL DE BELO HORIZONTE. Escola Plural: proposta pedagógica. Belo Horizonte: PBH, 1994.
SILVA, Tomaz Tadeu da. Apresentação. In: GOODSON, Ivor F. Currículo: teoria e história. Tradução de Attílio Brunetta; revisão da revisão da tradução: Hamilton Francischetti. 7.ed. Petrópolis: Vozes, 2005a.
SILVA, Tomaz Tadeu da. O currículo como fetiche: a poética e a política do texto curricular. Belo Horizonte: Autêntica, 2006.

funny christmas pictures funny pictures funny images funny photos

Volver al Listado de Violencia en las Escuelas

ASAPMI: Asociacion Argentina de Prevención del Maltrato Infanto-Juvenil
Escríbanos al email: info@asapmi.org.ar
Diseño de Páginas Web