Asapmi - Asociación Argentina de Prevención del Maltrato Infantojuvenil

Notas de Actualidad

Ponencia en el Congreso de Salud Mental - Universidad de Madres de Plaza de Mayo

Dra. María Inés Bringiotti - Dr. Juan Pablo Viar -
En este día tan importante por lo que significa en la defensa de los niños, niñas y adolescentes, consideramos necesario, más allá de nuestra adhesión y apoyo al mismo, realizar un análisis de la actual situación en que se encuentra la infancia en nuestro contexto…como Asociación Argentina para la Prevención del Maltrato Infantojuvenil, nos hemos constituido como críticos de todas aquellas situaciones que ponen en riesgo su protección, muchas de las cuales suelen pasar inadvertidas para miradas ingenuas, en el buen sentido ò miradas confiables de las propuestas que se hacen desde organismos reconocidos. Estas reflexiones, transmitidas en mi carácter de actual presidenta de la asociación, refleja la posición de sus integrantes, que periódicamente discutimos y analizamos el devenir de los acontecimientos que involucran el bienestar y los derechos de la infancia y adolescencia, fueron escritas dos de nosotros, - Dr. Juan Pablo Viar y yo - tratando de reflejar nuestras preocupaciones actuales. Quienes sostenemos que los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes, rigen también dentro de sus propias organizaciones familiares, sea cual fuese hoy esa estructura familiar, este 18 de noviembre de 2006 no es –en honor a la verdad- un día de verdadero júbilo. No podemos dejar de señalar el impacto que las crisis socioeconómicas y estructurales de los últimos años han producido en las familias, en su salud física, emocional y social, y como esto ha repercutido directamente en la salud mental de la población infantil, con la aparición de trastornos de todo tipo y un aumento en las consultas en los servicios infantiles. El modelo neoliberal con sus políticas de ajuste se instaló a mediados de los 90, y produjo su efecto más devastador luego del trágico diciembre del 2001. Las consecuencias de tales situaciones han sido suficientemente estudiadas, podemos mencionar el aumento de hogares monoparentales con jefatura femenina en la mayoría de los casos, ausencia de figuras parentales masculinas, familias que se agrupan en una misma vivienda para desarrollar estrategias de supervivencia y compartir gastos y también hacinamiento y promiscuidad…y esto no ocurre sólo en los sectores populares, ausencia de adecuada supervisión y contención de los hijos….podemos seguir, aunque creo que es suficiente. La familia ha ido variando de forma, y hoy hasta se plantea el tema de la paternidad/ adopción en parejas homosexuales y toda una gama de posibilidades para acceder a la parentalidad, gracias a los avances de la fertilización asistida….sin embargo parece que aún prima el criterio de que la familia es la familia tradicional, de papá, mamá y dos hijos….la familia sigue siendo sagrada, lo mejor para el niño ó la niña….Acabo de leer un artículo reciente en internet que dice en las parejas gay/ lesbianas también hay abuso sexual infantil y que piensan que ocurrirá en algunos casos con los hijos producto de alguna técnica de fertilización asistida, facilitada además por el hecho de no ser ése, el padre/ madre biológicos….La familia cambia de forma pero no de función, esto lo dicen los especialistas y estudiosos de la familia…que quiere decir esto? Que la función primaria es el cuidado y protección de sus hijos…cuando hay pobreza y no pueden ser atendidos adecuadamente debe actuar el estado a través de adecuadas políticas publicas/ sociales…y debemos ser sinceros y manifestar que muchas veces esa ayuda no mejora la situación de los niños, porque se carece de las estructuras internas mínimas de cuidado y protección….qué hacemos entonces? como son pobres, jamás de los jamases separaremos a un niño de su familia, por supuesto que estoy hablando de casos extremos…siempre se debe hacer un buen diagnóstico y tratar de apoyar y tratar a esa familia para que se mantenga unida. Pero no nos equivoquemos en los casos en que ocurre el abuso sexual infantil, su causa no es la pobreza, el hacinamiento no hace de todos los hombres abusadores…y la protección del niño ò la niña debe darse tanto sea pobre como rico….hace poco escuché decir “pero tenía todo, estudios, buen pasar, no era un villero…” ò sea que si no tenía nada, ni estudios, ni buen pasar, y era villero, era factible que el abuso ocurriera???? pero la paradoja es que como era pobre no se lo judicializa….

Vemos entonces que culmina el año 2006, es necesario realizar un balance del estado actual de la temática y analizar los serios y severos retrocesos del proceso de visibilización del maltrato infantil, estos retrocesos son mayores que los avances que podemos registrar y vienen in crescendo desde el año 2000 hasta el presente. Reitero, no resulta para nada una tarea agradable aunque sí necesaria.
Se observa una alarmante racionalización, naturalización, minimización y/o justificación de la violencia social y política por parte del Estado y también de grandes sectores de la sociedad, advertimos casi con desesperación la misma actitud –principalmente en muchas de las diferentes instituciones gubernamentales- en relación al maltrato infanto-juvenil intrafamiliar y especialmente en relación al abuso sexual incestuoso, como ya mencioné.
Ya no podemos decir que ello se debe exclusivamente al principal efector que fue la aparición del “back lash” vernáculo en nuestro medio, a partir del cual la intimidad y la integridad familiar eran prioritarias, subordinando la integridad psico-física de los miembros más débiles de la familia, en este caso l@s niñ@s, pero también las mujeres.
Paradojalmente esta postura se reforzó con el planteo de la desjudicialización de la pobreza, planteo al cual no nos oponemos, coincidimos que no se puede castigar al pobre por ser pobre y no poder cumplir con sus prácticas parentales…pero también es necesario tener en cuenta que muchas veces no se cumplen no por ser pobres sino por otras características personales y/o familiares que arrastran en su historia…y que en muchos casos, faltarían a sus deberes aún no teniendo problemas económicos. En el caso concreto del abuso sexual, éste no ocurre por que son pobres, debemos mostrar lo que a diario vemos como es el abuso en sectores acomodados, en profesionales, empresarios, artistas…Sin embargo esta desjudicializaciòn de la pobreza, justificable en ciertos casos, pero no debidamente explicitada, se plasmó en la reciente ley 26.061 y recibió el apoyo incondicional de la inmensa mayoría de las ONG dedicadas a problemáticas de la infancia. Como ya hemos dicho en un documento anterior, lo que puede ser un avance en la temática de niños, niñas y adolescentes victimarios a partir de la derogación del Patronato de Menores y esto es realmente importante; es –sin duda- un retroceso en lo atinente al maltrato infantil intrafamiliar. Por un lado no sólo se confunde pobreza con negligencia, se puede ser rico y negligente, ser puede ser pobre y cuidadoso…. sino que se pretende anular la imprescindible aunque insuficiente intervención judicial en esos casos, y lo que es muy grave se ignoran, los modelos específicos de intervención psico-social derivados de estudios e investigación sobre el tema de 30 años. El abordaje de la problemática del Maltrato Infantil comenzó a ser incorporada en nuestro país a partir de pioneros como la Dra. Golberg que viajando a congresos en el exterior, trajo el problema y su preocupación, a principios de los 90, se crea el posgrado de Especialización en Violencia Fliar y en 1995, el Programa de Investigación en Infancia Maltratada, ambos en la UBA. A fines del 2000 empieza a funcionar ASAPMI, la asociación que mencioné. En el transcurso de la década del 90 se abrieron servicios de atención para mujeres, niños, hombres, y estamos en deuda con los ancianos….Mientras en los primeros momentos las investigaciones y tratamientos utilizados en países anglosajones orientaron la tarea, hoy contamos con suficientes materiales de producción local, ajustados a nuestras realidades, con diagnósticos y metodologías precisas que nos permiten evaluar y tomar decisiones adecuadas. La ignorancia de tales materiales, no es ingenua, lejos de favorecer el mejor interés de los niños, niñas o adolescentes en lo atinente al derecho de comunicar qué les ocurre y ser escuchados, contradictoriamente arriban a la defensa, en muchos casos, de un absoluto e irrestricto derecho parental, en franca contradicción con la dimensión que a este derecho le otorga el artículo 9º de la Convención sobre los Derecho de los Niños. (leerlo). Aún más inadmisible resulta la insólita oposición que algunos representantes de la desjudicialización formularan a la piedra basal de la protección de la infancia, cuando en recientes reuniones celebradas en torno a la elaboración de un proyecto de ley federal de Protección contra la Violencia Familiar se opusieran a la obligación de denunciar, por considerarlo contradictorio con la mencionada Ley 26061. Las situaciones de violencia familiar no se solucionan sólo con la denuncia, pero la protección legal de las víctimas, así como la seguridad de que determinados actos no quedan impugnes colaboran bastante a su abordaje efectivo.
A ello debemos agregar la reciente aparición y participación de “profesionales” que carecen de todo tipo de formación y entrenamiento en violencia familiar en general y en este caso en maltrato infantil específicamente, para trabajar responsablemente en la temática. En algunos casos fruto de los nombramientos y designaciones políticas de turno, que no exigen –ni antes ni después- ningún tipo de concurso o selección, en otros producto del clientelismo y del familiarismo político tan boga en estos tiempos, y en muchos lamentablemente, por considerar que “los especialistas en el tema ven abuso y violencia en todos lados”. Más allá de un furor curandis, del que nadie está exento, y es contraproducente no sólo en estos casos, justamente el especialista se ha formado para ver…personalmente “veo” situaciones que otros no ven, y no me refiero a delirios personales… Muchas veces, la labor no actualizada, destacada a veces con respuestas demasiados estandarizadas también resulta conspirativa de las buenas prácticas. Así algunos pocos pueden desacreditar el trabajo idóneo de muchos.
Todo ello confluye en un panorama preocupante, plasmado decíamos más arriba, en la indiferencia, la negación, la racionalización, la justificación y la minimización del maltrato infanto-juvenil intrafamiliar.
Mencionábamos antes al backlash vernáculo que trajo desconcierto y riesgos en el diagnóstico y el trabajo cotidiano, al entronizar en artículos, libros, disertaciones y hasta fallos judiciales al pro-pedófilo Richard Gardner. No faltan lamentablemente profesionales de la salud mental y especialmente terapeutas familiares que mediante el acientífico “Síndrome de Alienación Parental” generaron una verdadera respuesta justificativa al inigualable flagelo de la infancia que es el abuso sexual infantil. Así, mediante el SAP se invierte el paradigma que implica que cualquier situación de ASI debe investigarse debidamente –lo que resulta además una clara directriz prevista en el artículo 19.2 de la Convención sobre los Derechos del Niño-, partiéndose peligrosamente de la hipótesis del falso alegato y del pseudo diagnóstico alternativo de SAP, condenando a niños y adultos protectores a ignominiosas sentencias que avalan en definitiva la victimización y victimación en el hogar familiar. En la bibliografía internacional y en las bases de datos que deben revestir un carácter científico probado para incluir los materiales, los trabajos de Gardner no aparecen, porqué??? No porque los clasificadores de materiales sean pro infancia, sino porque sus trabajos fueron publicados solamente en su propia editorial, y en ninguna revista científica, las cuales más allá de las precauciones que podamos tener, consideraban que no cumplían sus trabajos con los mínimos requisitos de protocolo de investigación, número de casos adecuados, validación de los resultados….todo ello llevó a que no se aceptara la existencia de un nuevo Síndrome para el niño, en este caso de alineación parental. Darle esa categoría implicaba el reconocimiento de su validez científica probada en un número de casos necesarios y como problema habitual que podrían manifestar los niños. Hacemos la salvedad que, por supuesto que hay padres/ madres que inducen al niño, que les dan un libreto para decir, que lo hacen de mala fe para perjudicar a otro progenitor, por supuesto que eso ocurre, soy investigadora, trato de ver sin prejuicios ó con los menos posibles y eso ocurre, pero por eso cada caso debe ser evaluado correctamente para separar la paja del trigo. También debo decir que en nuestra bendita capital y gran Bs. As, muchos leguleyos inescrupulosos sugieren “crear un abuso” para obtener ambos – cliente/ letrado – beneficios económicos ó la custodia del hijo, en desmedro del otro padre – sugiero empezar a hablar del SAA – síndrome de alineación abogadil…en perjuicio del progenitor y el niñ@...
En los últimos días, como si no fuera suficiente, nos sorprendió un fallo salteño en el que se justificó un grave caso de incesto en una comunidad wichi, aplicando un trillado mito: el relativismo cultural. En efecto, el otrora remanido argumento desincriminador vigente en nuestro medios desde hace mucho tiempo logró consagración en un fallo que alude prácticas sub-culturales que en realidad –en la voz de quienes realmente tiene respaldo para decirlo- no son tales. Estuve en Salta hace 2 semanas en ocasión de la presentación de la Ley de Violencia Familiar 7403/ 7406, salteña y tuve oportunidad de conversar con el fiscal que acusó al sujeto en cuestión, que entre estupor y enojo me decía, qué cultura, vive en un monoblock con gente no wichi, participa de nuestras actividades. Y además algunos integrantes de dicha comunidad – donde él no vive – niegan esa práctica. Otro cantar sería en el medio de la selva sin contacto con nuestra cultura, ahí debería analizar todo más profundamente….Como vemos las posturas muy extremistas revolucionarias, si me permiten decirlo así, son igualmente peligrosas, siempre se judicializó la pobreza, ahora no judicialicemos…., antes mirábamos desde nuestro antroprocentrismo, ahora llegó el relativismo cultural, y todo vale?????
En este punto y habiendo mostrado casos tan paradigmáticos, resulta interesante advertir una misma modalidad: un dictamen pericial antropológico en el caso referido – y el colegio de antropólogos no se expidió al respecto -, en otros serán pericias médicas y/o psicológicas que servirán de fundamento de una sentencia judicial que “a priori” intentará justificar el incesto y relativizar sus efectos devastadores. Es la misma mecánica perversa que se utilizó en otro reciente fallo marplatense para sostener que existió una situación de “psicosis colectiva” para intentar explicar la sintomatología específica presente en los niñ@s, coherente con el relato de decenas de niños y niñas victimizados sexualmente al menos por un docente, -insistimos- sustentado en la opinión de profesionales de la salud mental dedicados y al servicio de este contramovimiento. Así vemos como se acrecienta día a día la persecución y el hostigamiento a idóneos profesionales especializados y comprometidos en la temática del maltrato infantil intrafamiliar, imponiéndose la devastación de los servicios y equipos lo que conlleva a profundizar la invisibilización del dolor de la infancia.

Quizás, esta exposición resulte muy pesimista para algunos/ as de los presentes, aquellos que ha sufrido algunas de las cuestiones que mencionamos entenderán desde el dolor y el desencanto más profundo a qué nos referimos….los que aún no lo ha sufrido, calma, les llegará….aunque les deseo que no, los que estamos trabajando en el cuidado de los niños, niñas y adolescentes, consideramos fundamental y prioritario que esto se diga…especialmente en este lugar, donde están estas madres, que se hicieron ver y escuchar y fragmentaron ese muro de silencio e indiferencia. Nos gustaría compartir con uds. estas reflexiones y escucharlos…..

Ponencia presentada en representación de ASAPMI en el Congreso de Salud Mental de la Universidad de Madres de Plaza de Mayo, e el Día Internacional de Prevención del Abuso Sexual.
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