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Notas de Actualidad

La aceptación del testigo único en la jurisprudencia de la Cámara Federal de Casación Penal

La aceptación del testigo único en la jurisprudencia de la Cámara Federal de Casación Penal

Dr. Diego Freedman

En el último año se ha receptado en la jurisprudencia de la Cámara Federal de Casación Penal la aceptación del testigo único, o sea, la posibilidad de condenar penalmente sobre la base del testimonio de una persona, en general, de la propia víctima. Es dable considerar que resulta ser una posición favorable para los niños y las niñas víctimas de abuso sexual.
Resulta frecuente que estos delitos sean cometidos en la intimidad (el hogar u otra vivienda particular) sin la presencia de otros testigos . Asimismo, el niño o la niña víctima, en general, manifiestan el hecho tiempo después (lamentablemente, en muchos casos, cuando ya son adultos). Esto impide que se recojan muestras de fluidos como semen, que constituirían pruebas de cargo contundentes. También ocurre que la modalidad empleada en el abuso sexual infantil no siempre implica la penetración, por lo tanto, tampoco queda ningún tipo de lesión en el cuerpo de la víctima. En consecuencia, en muchos casos de abuso sexual infantil, la declaración del niño o de la niña resulta una prueba fundamental para acreditar la materialidad del hecho y la autoría. Puede ocurrir que se encuentren presentes indicadores físicos o psíquicos de que el niño o la niña padeció un abuso sexual, sin embargo es la declaración de la víctima la que determina quién fue el autor del hecho (siempre y cuando, como dijimos anteriormente, no se hayan recolectado fluidos corporales del autor).
Ahora, el problema que se plantea en el ámbito penal es: ¿Resulta aceptable una condena basada en un testigo único? Desde el campo de la psicología no se admitieron dudas sobre la importancia del relato infantil a la hora de considerar acreditado un hecho de abuso sexual. Así se dijo que: “el indicador más específico de abuso sexual es el relato del niño” . Se agregó que “El relato del niño tiene tanta importancia que, si es creíble, puede ser suficiente por sí mismo para confirmar la existencia del hecho” . Sin embargo, en el ámbito jurídico se plantearon ciertos reparos a la suficiencia del testigo único para fundar una condena penal.
Esta cuestión fue abordada por la Cámara Federal de Casación Penal durante el año pasado aceptando la posibilidad de condenar a una persona sobre la base de un testigo único. Este criterio fue aplicado en distintos casos:
1) Caso “A., A. C.” , en el cual, se condenó a una persona por el delito de coacción. Los hechos acreditados fueron que la persona condenada, en oportunidad de reintegrar a su hijo, alarmó y amendrentó a la víctima (madre del niño) cuando se presentó en la puerta de acceso al departamento y ante la negativa a abrirle profirió la frase de corte amenazante: ““si no me abrís te voy a matar hija de puta” al tiempo que efectuó golpes en la puerta de acceso.
Más allá del análisis particular de la prueba, sobre la cuestión estudiada, el magistrado Pedro David expresó que: “Es así como el agravio relativo a que fuera el testimonio de la víctima el elemento de juicio determinante de la imputación no puede prosperar. Al respecto cabe considerar que en todo caso, la víctima de un hecho llevado a cabo en solitario -sin terceros presenciales- donde sólo el atacante y la mujer estuvieron presentes, justifica que la fuente de comprobación remita a la denunciante. Ciertamente, la circunstancia de que se deba tomar el testimonio de T. como una dirimente prueba de cargo -en razón de que el Suboficial de la Policía Federal Argentina, Juan Carlos Fernández llegó recién cuando la damnificada solicitó auxilio desde el balcón-, exige una análisis riguroso sobre la consistencia y congruencia de sus dichos. Estimo que esto ha recibido del tribunal un análisis pormenorizado y adecuado en donde no observo lagunas ni contradicciones. También ha ponderado reacciones sucedidas en la audiencia que, en virtud de la inmediatez propia del debate, quedan fuera del escrutinio de lo revisable en esta instancia, aunque le han permitido reforzar la credibilidad de la víctima. Así, el tribunal estimó que el testimonio de la víctima ‘lució sincero, se mostró sensibilizada frente al recuerdo del episodio ocurrido y no impidió que prestara una declaración completa, coherente y detallada que no mostró fisuras frente a las preguntas de todas las partes, y en especial la de la defensa’ (fs. 163). En ese orden, no resulta violado el principio de razón suficiente, por el hecho de que una sentencia se fundamente con las manifestaciones de un único testigo, si se han aplicado correctamente las reglas de lógica y la experiencia común que con toda la rigurosidad impone el sistema de valoración de la prueba acorde la sana crítica racional. Sobre todo, como sucede en el caso, si el tribunal ha atendido a indicios y circunstancias generales que le han permitido privilegiar los dichos de T. y descartar los elementos de juicio aportados por la defensa para sostener el descargo del acusado. El testimonio de M. B. T. ha sido integrado a través de un confronte crítico, no se han fragmentado las pruebas, ni analizado las mismas de manera aislada, sino que se las ha correlacionado entre sí de manera armónica, lo que pone el fallo a resguardo de la atribución de arbitrariedad pretendida por el recurrente (Cfr. Fallos: 303:640). (ésta Sala, con distinta integración, in re: ‘García Antón, Eduardo Daniel s/ rec. De casación’, Causa 8.404, Reg. 13.083, rta. el 14/08/2008)”.
De modo que se acepta el testimonio de la víctima como “una dirimente prueba de cargo”, ya que fue confrontado con el resto de los elementos probatorios y la defensa tuvo la posibilidad de interrogar durante el debate.
2) El caso “C., E. W” se trató de un recurso de casación frente al dictado de una absolución por el delito de abuso sexual agravado por el acceso carnal, siendo la víctima una mujer mayor de edad.
En particular, sobre la declaración de la víctima, el magistrado Borinsky explicó: “No obstante ello, es preciso poner de resalto que no existen razones valederas para desconocer la validez, utilidad y aptitud probatoria de las declaraciones de los testigos ‘únicos’, como lo es, en el presente caso, la señora … Ello así, toda vez que ante la presencia de un testigo en soledad del hecho no cabe prescindir sin más de sus manifestaciones, sino que las mismas deben ser valoradas con la mayor severidad y rigor crítico posibles, tratando de desentrañar el mérito o la inconsistencia de la declaración mediante su confrontación con las demás circunstancias de la causa que corroboren o disminuyan su fuerza. Lo cual, en el presente caso, importa también contrastar la verosimilitud de los dichos de … con respecto al relato efectuado por el encausado C. en sus descargos, a fin de determinar, de conformidad con las reglas de la lógica y la experiencia común, si la versión de los hechos brindada por la denunciante se erige como suficientemente sólida como para superar la presunción de inocencia de la que goza el imputado. Así las cosas, y habida cuenta que de conformidad con lo expuesto se desprende —a mi juicio claramente- la existencia de indicios múltiples, claros y concordantes que vienen a corroborar el testimonio prestado por … entiendo que carece de sustento la conclusión del tribunal a quo en punto a que el cuadro probatorio reunido resulta insuficiente y equívoco. Tanto más cuando -en sentido opuesto- no surge de las actuaciones que haya algún motivo valedero para dudar de la veracidad del relato de la víctima respecto del modo en que se desarrollaron los hechos. Ello así, desde que a los testimonios mencionados precedentemente (que corroboran lo expresado por la denunciante) viene a sumarse lo consignado en los distintos informes psicológicos y psiquiátricos agregados a las actuaciones”.
En consecuencia, también se admite en un caso de abuso sexual la condena sustentada en gran medida en la declaración de la víctima. Se remarca que este elemento de prueba debe ser confrontado con el resto del plexo probatorio, incluso con la declaración de la persona imputada.
3) El fallo “R., O. F.” analiza un sobreseimiento por denuncia de abuso sexual infantil y, en particular, uno de los votos se detiene en la aceptación y aptitud del testimonio de la víctima. Al respecto, el magistrado Gemignani sostuvo: “No puedo dejar de mencionar que, a la hora de resolver, se debe tener particularmente en cuenta, la dificultad probatoria que impera en este tipo de delitos, teniendo en cuenta el ámbito de intimidad en donde suelen ser realizados. Así es importante observar lo manifestado por nuestro más alto tribunal al sostener que: ‘la prueba de los delitos contra la honestidad resulta de difícil recolección, por lo que habrá que valorar las pruebas teniendo en cuenta cada uno de los aspectos relevantes de la instrucción para arribar a un fallo definitivo que sea comprensivo y abarcador de los elementos de juicio recolectados’ (CSJN, V.120, XXX “Vera Rojas, Rolando” rta.15/5/97). Por lo tanto, considero que no existen razones valederas para desconocer la validez, utilidad y aptitud probatoria que revisten las declaraciones de los calificados testigos ‘únicos’. Es que ante la presencia de un testigo en soledad del hecho no debe prescindirse de sus manifestaciones sino que ellas deben ser valoradas con la mayor severidad y rigor crítico posibles, tratando de desentrañar el mérito o la inconsistencia de la declaración mediante su confrontación con las demás circunstancias de la causa que corroboren o disminuyan su fuerza, y examinando cuidadosamente las calidades del testigo”.
Por lo tanto, en este precedente, expresamente se reconoce la aceptación y aptitud probatoria de la declaración del niño/a víctima de delito de abuso sexual infantil. Desde ya, su testimonio debe ser confrontado con el resto de los elementos de prueba de cargo y de descargo obrantes en la causa judicial.
Esta breve reseña jurisprudencial nos permite afirmar que la jurisprudencia de la Cámara Federal de Casación Penal ha sentado como base la aceptación del “testigo único”, incluso en delitos de abuso sexual infantil.
Sin embargo, hay que tener en cuenta dos cuestiones. En primer lugar, es necesario que ese relato de la víctima haya tenido la posibilidad de ser controlado por la defensa y, en su caso, le haya sido posible efectuar preguntas y ofrecer su propia versión sobre los hechos denunciados en aras de resguardar la garantía de defensa en juicio. Precisamente, en los casos de abuso sexual infantil, por las disposiciones procesales vigentes (art. 250 (bis) y 250 (ter) del Código Procesal Penal de la Nación ), la declaración del niño/a víctima se produce en la etapa de instrucción mediante una entrevista ante un/a psicólogo/a. La entrevista es realizada directamente por la profesional, sin permitir que en la misma sala se encuentren las autoridades judiciales y las partes de proceso penal. El abogado defensor debe ser notificado de esta medida de prueba para poder controlarla y, en su caso, efectuar preguntas a través de la profesional, siempre y cuando, el criterio de la experta las considere admisible. Entendemos que esta posibilidad de la defensa termina fortaleciendo la credibilidad de la declaración del niño/a víctima.
Asimismo, la declaración de la víctima debe ser complementada con otros elementos de prueba de cargo para robustecerla. Esto requiere un análisis del caso, pero resulta vital incorporar y valorar en la causa judicial, entre otros elementos de prueba, a:
a) el informe psicodiagnóstico,
b) el informe psicológico sobre la declaración de la víctima,
c) la historia clínica si hubo atención médica o algún trastorno vinculado con los hechos denunciados,
d) la información del ámbito educativo si hubo un relato del niño/a a los docentes o a los compañeros o si hubo conductas indicadoras de los hechos denunciados,
e) el diario íntimo de la víctima si existiera,
f) los dibujos del niño/a víctima cuando presentan algunos aspectos llamativos,
g) las declaraciones de familiares u otras personas cercanas que hayan escuchado el relato infantil o puedan dar cuenta de cierta conductas vinculadas con los hechos denunciados,
h) la declaración del psicólogo/a, si el niño/a víctima se encuentra en tratamiento.
A modo de reflexión final, creemos que en los últimos tiempos se han dado avances en el reconocimiento de los derechos de los niños/as víctimas, especialmente en los casos de abuso sexual infantil. Desde la incorporación en el Código Procesal Penal de la Nación de la declaración por medio de Cámara Gesell en el año 2004, cada vez más, se viene aceptando la importancia y la confiabilidad del relato infantil.
Nos parece interesante agregar dos fallos dictados por la Cámara de Casación Penal al respecto:

Cámara Federal de Casación Penal, Sala II, causa Nº 14.243, registro nro. 19.913, 9 de mayo de 2012.

Cámara Federal de Casación Penal, Sala IV, causa Nº 12605, 24 de mayo de 2012.

1 En este sentido, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional señala en el caso “Corsi” que “lo dificultoso que resulta la recolección de prueba directa en los delitos que atentan contra la integridad sexual, debido a que generalmente ocurren en un ámbito de privacidad, de imposición del más fuerte sobre el más débil, con complejas interacciones, difíciles de reconstruir históricamente. Es por ello que, ante la ausencia de testigos u otras probanzas, la prueba indiciaria cobra una situación de privilegio”. Así también ha entendido la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, Sala VI (30/08/1991-en la causa “Veira, Héctor R.”) al determinar “ha quedado claro que en los delitos sexuales, no se ha de pretender la existencia de una pléyade de testigos, ni puede haber pruebas gráficas o documentales. En la mayoría de los casos, se trata de acciones cometidas al amparo de una situación de soledad de los protagonistas, de imposición de poder del más fuerte sobre el más débil, con complejas interrelaciones, difíciles de reconstruir históricamente”.

2 La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, Sala VI, causa Nº 32.906, “Cejas Juan Carlos y otro s/medidas de prueba”, del 14/08/2007 entendió que “la declaración del menor damnificado, único testigo presencial del hecho, resulta necesaria para considerar completa la instrucción del sumario y así poder eventualmente requerir la elevación a juicio de la presente causa, ya que su testimonio podría establecer las circunstancias que califiquen el hecho, lo agraven, atenúen o justifiquen o influyan en la punibilidad, como también a la extensión del daño causado, siendo este el objeto de la instrucción tal como lo señala el Art. 193 del Código Procesal Penal de la Nación, y no vulnera garantía constitucional alguna”. Así entendió el juez en la causa Nº 52.420/07 al fundamentar el procesamiento “debo destacar que los dichos de la menor resultan fundamentales, ya que son el argumento principal para determinar la existencia de todos los acontecimientos (…) y los mismos se encuentran avalados por el informe psicológico de la Dra. Selva Magdalena Moretto” (auto de procesamiento –Fs. 83).

3 Intebi, Irene, Indicadores psicológicos del abuso sexual infantil en Revista de la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil, Vol. 3, ps. 17 a 19)

4 Sanz, Diana y Molina, Alejandro con cita de Jones y McQuiston, Violencia y Abuso en la Familia, Ed. Lumen, Buenos Aires, p. 169

5 Cámara Federal de Casación Penal, Sala II, causa Nº 14.243, registro nro. 19.913, 9 de mayo de 2012.

6 Cámara Federal de Casación Penal, Sala IV, causa Nº 15473, 20 de noviembre de 2012.

7 Cámara Federal de Casación Penal, Sala IV, causa Nro. 12.605, registro Nro: 884/12.

8 Art. 250 Bis: “Cuando se trate de víctimas de los delitos tipificados en el Código Penal, libro II, título I, capítulo II, y título III, que a la fecha en que se requiriera su comparecencia no hayan cumplido los 16 años de edad se seguirá el siguiente procedimiento:a) Los menores aludidos sólo serán entrevistados por un psicólogo especialista en niños y/o adolescentes designado por el tribunal que ordene la medida, no pudiendo en ningún caso ser interrogados en forma directa por dicho tribunal o las partes; b) El acto se llevará a cabo en un gabinete acondicionado con los implementos
adecuados a la edad y etapa evolutiva del menor; c) En el plazo que el tribunal disponga, el profesional actuante elevará un informe detallado con las conclusiones a las que arriban; d) A pedido de parte o si el tribunal lo dispusiera de oficio, las alternativas del acto podrán ser seguidas desde el exterior del recinto a través de vidrio espejado, micrófono, equipo de video o cualquier otro medio técnico con que se cuente. En ese caso, previo a la iniciación del acto el tribunal hará saber al profesional a cargo de la entrevista las inquietudes propuestas por las partes, así como las que surgieren durante el transcurso del acto, las que serán canalizadas teniendo en cuenta las características del hecho y el estado emocional del menor. Cuando se trate de actos de reconocimiento de lugares y/o cosas, el menor será acompañado por el profesional que designe el tribunal no pudiendo en ningún caso estar presente el imputado”.
Art. 250 Ter: “Cuando se trate de víctimas previstas en el artículo 250 bis, que a la fecha de ser requerida su comparecencia hayan cumplido 16 años de edad y no hubieren cumplido los 18 años, el tribunal previo a la recepción del testimonio, requerirá informe de especialista acerca de la existencia de riesgo para la salud psicofísica del menor en caso de comparecer ante los estrados. En caso afirmativo, se procederá de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 250 bis”.

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