Asapmi - Asociación Argentina de Prevención del Maltrato Infantojuvenil

Notas de Actualidad

ASAPMI MANIFIESTA: La “farandulización” que afecta los derechos personalísimos de niños, niñas y adolescentes.

En los últimos días las personas que habitamos este país asistimos a la reedición de un fenómeno que se viene acrecentando y potenciando con el transcurso del tiempo.
Se trata de la obscena “farandulización” de disputas parentales entre personas que gozan de cierta fama, poder y prestigio, que deciden exhibir de manera mediática conflictos y violencias interpersonales, y que violan reiteradamente el derecho a la intimidad de niños, niñas y adolescentes implicados como integrantes de ese grupo familiar.

Si bien los Medios de Comunicación respetan en su mayoría las normas que impiden la difusión de imágenes de niños, niñas y adolescentes, a la vez exhiben y exponen a la consideración pública, a través de los dichos de sus progenitores, datos e información de cuestiones que los afectan y que no deberían salir nunca del ámbito de intimidad.

Simplemente con la exposición que los padres y madres hacen de sus conflictivas parentales en los medios televisivos, radiales y gráficos y en las redes sociales, se afectan necesariamente múltiples derechos de sus hijos e hijas.

Podría argumentarse que los Medios de Comunicación y los adultos implicados ejercen su derecho a la libre expresión. Sin embargo, debemos recordar que el derecho a la intimidad y a la protección integral es para la legislación de nuestro país un bien jurídico superior, que debe cuidar toda la sociedad en sus diferentes niveles de responsabilidad.

En consecuencia, exponer cuestiones personalísimas - en ocasiones de tratamiento judicial - y convertirlas en escándalos mediáticos por la reiterada difusión, instala a niños, niñas y adolescentes como rehenes de sus padres/madres, de los/las periodistas y de los/las consumidores de esos contenidos. Creemos relevante llamar la atención respecto a que por acción u omisión se continúan vulnerando derechos con el asombroso consentimiento de las personas responsables del cuidado y protección de niños, niñas y adolescentes.

Lamentablemente tampoco faltan profesionales del Derecho y de la Salud que se suman a esta transgresión, quebrantando además sin ninguna consideración ética la reserva de las actuaciones judiciales.
La jurisprudencia viene sosteniendo que el art. 16 de la Convención sobre los Derechos del Niño, permite a los jueces tomar las medidas que estimen idóneas para proteger la intimidad de los niños contra toda injerencia, incluyendo las de carácter precautorio. Muchas veces nos preguntamos por qué desde los juzgados y/o tribunales intervinientes no se pone coto a estas acciones con el dictado de las medidas proteccionales adecuadas, como asimismo nos preocupa que la Secretaría de Medios de Comunicación y otros organismos competentes no tomen medidas en estos asuntos.

Como ya hemos sostenido en un comunicado anterior, son diferentes preceptos constitucionales nacionales e internacionales suscriptos por nuestro país los que protegen la intimidad de la infancia contra toda injerencia, y en el mismo sentido se ha expedido con firmeza la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Consideramos importante señalar que la “farandulización” de los conflictos parentales a través de medios televisivos, gráficos y radiales, en forma directa o indirecta, de manera expresa o tácita contribuye a la estigmatización de los niños, niñas y adolescentes víctimas de estos conflictos; acentúa y profundiza el daño emocional que inevitablemente ello conlleva, y en algunos casos deviene en estigmatizaciones prácticamente prolongadas e incluso perpetuas.

Todos los adultos - con diferentes grados de responsabilidad- debemos poner coto a tanta degradación de nuestros niños, niñas y adolescentes.

El sistema de protección integral de la niñez y adolescencia se construye con acciones corresponsables de toda la sociedad en general. Las acciones de repudio de este tipo de comportamientos que exponen gravemente a niños y niñas resultan del orden de la protección de sus derechos, en tanto las omisiones y/o naturalizaciones en este sentido coadyuvan contra los buenos tratos de la infancia. Es importante concientizarse de que debe existir una responsabilidad social para comenzar con los cambios necesarios que nos encaminen hacia una cultura del buen trato y que promueva el bienestar de todos nuestros niños y niñas.

COMISION DIRECTIVA

Buenos Aires, 2 de Julio de 2014

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